CHOKE POINTS DEL TRÁFICO MARÍTIMO GLOBAL

Si bien las temáticas que suelo tratar en MyTips son bastante variadas, este post es algo diferente a los demás. Reune economía, comercio internacional, geoestrategia, historia, actualidad…

Se trata de un tema sobre el que quería escribir desde hacía tiempo, aunque su publicación se iba atrasando por distintas razones.

Adelante con el post, espero que os guste.



Introducción

El tráfico marítimo es una actividad esencial para el comercio internacional, ya que permite el transporte de mercancías entre los diferentes continentes. Según la Organización Marítima Internacional, alrededor del 80% del comercio mundial se realiza por vía marítima.

El tráfico marítimo no se distribuye de forma homogénea, se concentra en unas rutas estratégicas que conectan los principales centros de producción y consumo. Estas rutas, a su vez, dependen de unos puntos clave que facilitan el paso entre distintas regiones o mares. Estos puntos se conocen como choke points o puntos de estrangulamiento, y tienen una gran importancia geoestratégica, económica y militar.

En este post se definirá que es un choke point , cuáles son los principales choke points del tráfico marítimo mundial, y otros aspectos de interés sobre ellos.

Definición de choke point

En la estrategia militar, un choke point (o chokepoint), traducido al español como punto de congestión, punto de estrangulamiento o cuello de botella, es una característica geográfica en tierra (como un valle, desfiladero o puente) o en el mar (como un estrecho, canal o pasaje), que una fuerza armada se ve obligada a atravesar, a veces en un frente sustancialmente más estrecho y por lo tanto disminuyendo enormemente su poder de combate, para alcanzar su objetivo. Un punto de congestión puede permitir a una fuerza defensiva numéricamente inferior frustrar a un oponente más grande si el atacante no puede aportar números superiores.

Tal vez el ejemplo más conocido de choke point sea el Paso de las Termópilas, un estrecho desfiladero donde en el 480 a.C., durante la segunda de las Guerras Médicas, las tropas de la coalición griega (Esparta, Tespias, Arcadia, Tebas, Corinto…) lideradas por el rey Leónidas I de Esparta y sus 300 espartanos fueron capaces de contener durante dos días a un inmenso ejército persa que los superaba varias veces en número.

En las Termópilas, no sólo lucharon los 300 espartanos. Aunque no hay acuerdo en las cifras, el número de tropas griegas era significativamente menor al de las tropas persas.

Generalizando, un choke point es un punto estratégico de paso que por sus características físicas y geográficas puede ser susceptible de ser bloqueado o interrumpido. Estos puntos, repartidos en diferentes lugares del planeta, tienen una gran importancia geoestratégica, económica y militar.

Choke points del tráfico marítimo mundial

Los choke points marítimos son puntos geográficos estrechos o angostos que conectan dos áreas más amplias y que son utilizados por un gran número de buques para navegar entre ellas. Los choke points pueden ser naturales (como estrechos o canales), o artificiales, como canales construidos por el ser humano.

Estos pasos permiten acortar las distancias y reducir los costes y tiempos de transporte, pero representan un riesgo potencial para la seguridad y la continuidad del tráfico marítimo, ya que al concentrarse un gran tráfico marítimo son zonas que se vuelven más vulnerables en caso de condiciones meteorológicas adversas, bloqueos, ataques, accidentes o interferencias por parte de actores estatales o no estatales.

La relevancia de los choke points marítimos es enorme, ya que el transporte marítimo representa más del 80% del volumen del comercio mundial, y es el principal medio de transporte especialmente para productos energéticos (petróleo crudo y productos refinados, gas natural, carbón, etc).

Figura 1: Choke points del tráfico marítimo mundial. Fuente: Visual Capitalist, 2021

La siguiente tabla ordena de mayor a menor importancia los principales choke points del comercio marítimo mundial, según el número de barcos que los recorren anualmente y el volumen de mercancías que transportan.

Choke point Une/separa Volumen de mercancías (millones de toneladas/año) N.º barcos/año
Estrecho de Malaca Océanos Índico y Pacífico 3.900 84.000
Estrecho de Ormuz Golfo Pérsico y Mar Arábigo 1.200 21.000
Canal de Suez Mar Mediterráneo y Mar Rojo 1.200 19.000
Estrecho de Bab el-Mandeb Mar Rojo y Océano Índico 800 23.000
Estrecho de Gibraltar Mar Mediterráneo y Océano Atlántico 300 100.000
Canal de Panamá Océanos Atlántico y Pacífico 160 15.000
Estrecho del Bósforo y de los Dardanelos Mar Egeo y Mar Negro 150 50.000
Tabla 1. Principales choke points del comercio marítimo mundial, atendiendo al volumen de mercancías y de barcos que los recorren anualmente.

A continuación veremos con más detalles cada uno de los choke points recogidos en esta tabla.

Estrecho de Malaca

Según este documento de la EIA (U.S. Energy Information Administration), atendiendo al volumen de tránsito de petróleo, a nivel mundial el Estrecho de Ormuz (del que hablaremos más adelante) y el Estrecho de Malaca son los más importantes estratégicamente.

Es un paso natural que separa la península de Malaca de la isla de Sumatra por una distancia mínima de 2,8 km. Por él circulan unos 84.000 buques al año, con más de 3.000 millones de toneladas de carga: petróleo, gas natural, minerales y otros productos desde y hacia China, de ahí su importancia para este país, pues le permite acceder a los recursos energéticos y a los mercados de Asia, África y Europa

Es la principal ruta marítima entre el océano Índico y el océano Pacífico, y por él pasa la mayor parte del comercio entre Asia Oriental y Occidental, así como el transporte de petróleo desde Oriente Medio hacia China y Japón (cerca del 25% del comercio marítimo mundial y el 40% del transporte marítimo de crudo).

Malasia, Indonesia y Singapur son los países que controlan este paso marítimo.

Figura 2: Estrecho de Malaca. Cortesía de Wikimedia Commons.

Estrecho de Ormuz

Es un paso natural que separa el golfo Pérsico del mar Arábigo por una distancia mínima de 54 km, separando a Irán de la península arábiga. Por él transitan unos 21.000 buques al año, con más de 1.200 millones de toneladas de carga.

Es el punto más crítico para el transporte de petróleo y gas natural desde los países productores del golfo Pérsico hacia Asia, Europa y América. Por él pasa cerca del 20% del suministro mundial y el 35% del transporte marítimo de crudo. Irán, Omán y los Emiratos Árabes Unidos son los países que controlan este paso marítimo.

Figura 3: Ubicación del Estrecho de Ormuz. Cortesía de Wikimedia Commons.

Canal de Suez

Es un canal artificial bajo el control de Egipto que conecta el mar Mediterráneo con el mar Rojo a través del istmo de Suez y mueve aproximadamente el 12% del comercio mundial y el 30% del transporte de petróleo.

Fue abierto en 1869 y tiene una longitud de 193 km. Por él pasan cerca de 19.000 buques al año, con más de 1.000 millones de toneladas de carga. Es el principal paso para el comercio entre Europa y Asia, especialmente para el transporte de petróleo y gas natural ya que permite acortar hasta un 88% la ruta marítima entre Europa y el sur de Asia, evitando rodear el continente africano por el Cabo de Buena Esperanza, con el consiguiente ahorro de costes y semanas de navegación.

El Canal de Suez es tan importante para el comercio marítimo mundial que incluso ha dado nombre a una categoría de barco, el Suezmax, que son los petroleros cuyo calado no excede el de esta vía marítima.

Figura 4: Canal de Suez. Cortesía de Wikimedia Commons.

Estrecho de Bab al Mandeb

Es un paso natural que separa el mar Rojo del océano Índico por una distancia mínima de 29 km. Por él pasan unos 23.000 buques al año, con más de 800 millones de toneladas de carga. Es un punto clave para el comercio entre Europa, Asia y África, así como para el suministro de petróleo desde el golfo Pérsico hacia el canal de Suez.

Figura 5: Ubicación del Estrecho de Bab el Mandeb. Cortesía de Wikimedia Commons.

Estrecho de Gibraltar

En este otro post en MyTips ya hablamos de la importancia del Estrecho de Gibraltar para el transporte marítimo internacional.

Es un paso natural que separa Europa de África por una distancia mínima de 14 km. Une el mar Mediterráneo con el océano Atlántico. Por él circulan unos 100.000 buques al año, con más de 300 millones de toneladas de carga. Es una vía esencial para el comercio entre África y Europa y para el suministro energético de Europa.

Es un punto estratégico para el control del acceso al Mediterráneo y para la seguridad de la OTAN. España, Marruecos y el Reino Unido son los tres países que controlan este paso marítimo.

Figura 6: Fotografía del Estrecho de Gibraltar durante la misión espacial ISS-40. A la izquierda Europa, a la derecha África. En la parte superior de la imagen, el Mar Mediterráneo, en la inferior el Océano Atlántico.

Canal de Panamá

Es un canal artificial que une el océano Atlántico con el océano Pacífico a través del istmo de Panamá. Fue inaugurado en 1914 y tiene una longitud de 77 km. Por él transitan alrededor de 15.000 buques al año, con cerca de 160 millones de toneladas de carga. Es una de las rutas marítimas más importantes del continente americano y el principal paso para el comercio entre América del Norte y del Sur, Asia y Europa.

Antes de su construcción, las vías que unían los océanos Atlántico y Pacífico eran el Estrecho de Magallanes, el Cabo de Hornos y el Paso Drake en el extremo de Suramérica, pero estos pasos naturales incrementan significativamente los costos y tiempo de viaje, al representar unos 12.800 kilómetros adicionales para pasar del Océano Pacífico al Mar Caribe y Océano Atlántico y viceversa.

Desde 2012, principalmente cinco países navegan por dicho canal: Estados Unidos, Japón, Corea del Sur, China y Chile. Además, es un territorio en el que el lobby francés ha estado presente desde hace más de dos siglos (de hecho, en 1879, el francés Ferdinand de Lesseps, que había completado la excavación del canal de Suez, presenta en la Sociedad de Geografía de París su proyecto de canal interoceánico, en aquel proyecto sin esclusas).

De forma similar al Canal de Suez, las dimensiones del Canal de Panamá limitaron los tamaños máximos de los buques que lo transitan, son los barcos clase Panamax y Neopanamax (compatibles respectivamente con las dimensiones máximas de las antiguas y/o las nuevas exclusas).

Figura 7: Ubicación del Canal de Panamá. Cortesía de Wikimedia Commons.

Actualmente se barajan distintos proyectos como alternativas al Canal de Panamá:

  • El canal de Nicaragua: Es un proyecto impulsado por el gobierno nicaragüense y una empresa china que pretende construir un canal interoceánico de 278 kilómetros que conecte el Caribe con el Pacífico, atravesando el lago Cocibolca. El costo estimado es de 50.000 millones de dólares y el tiempo de construcción de 10 años. Sin embargo, el proyecto ha generado muchas críticas por sus posibles impactos ambientales, sociales y económicos, y actualmente está paralizado por falta de financiación.
  • El canal seco de Colombia: Es una propuesta que consiste en crear una ruta multimodal que una los puertos de Buenaventura, en el Pacífico, y Cartagena, en el Caribe, mediante una red de carreteras, ferrocarriles y oleoductos. El objetivo es facilitar el transporte de mercancías entre Asia y América del Sur, aprovechando la posición estratégica de Colombia. El costo aproximado es de 7.600 millones de dólares y el tiempo de ejecución de 5 años.
  • El canal de Tehuantepec: Es una iniciativa del gobierno mexicano que busca reactivar el corredor transístmico que une los puertos de Salina Cruz, en el Pacífico, y Coatzacoalcos, en el Golfo de México, mediante la modernización de la infraestructura ferroviaria, portuaria y logística. La idea es ofrecer una alternativa más rápida y barata al canal de Panamá para el comercio entre Asia y la costa este de Estados Unidos. El costo estimado es de 3.300 millones de dólares y el plazo de conclusión de 3 años.

Los “Estrechos Turcos” (Estrechos del Bósforo y de los Dardanelos)

Son dos pasos naturales que sirven como línea divisoria entre Europa y Asía y que comunican el mar Egeo con el mar Negro a través de Turquía.

Se trata de dos enclaves estratégicos cuyo control se han disputado durante siglos los imperios griego, otomano y ruso ya que es el único punto marítimo por el cual el Mar Negro se une al Mar Mediterráneo. Tras la I Guerra Mundial, Turquía perdió la soberanía de estos pasos en favor del Reino Unido, aunque le fue retornada en 1936 como resultado de la Convención de Montreux, en la que además se regula el tránsito a través de ellos de buques de guerra.

Figura 8: Los “estrechos turcos” del Bósforo y de los Dardanelos. Cortesía de Wikimedia Commons.

El Bósforo tiene una longitud de 32 km y una anchura mínima de 700 m. Los Dardanelos tienen una longitud de 61 km y una anchura mínima de 1,2 km. Por ambos pasan unos 50.000 buques al año, con más de 150 millones de toneladas de carga.

Su importancia comercial es vital para los países ribereños del Mar Negro, como Rusia, Ucrania, Bulgaria o Rumanía ya que los conectan con el Mediterráneo y con el resto de las rutas marítimas mundiales. No hay que olvidar que tanto Ucrania como Rusia son de los principales exportadores mundiales de cereales, por estos estrechos pasa cerca del 3% del comercio marítimo mundial y el 25% del transporte marítimo de grano.

Para Rusia tienen además una gran importancia militar ya que su principal base naval en “aguas calientes” está en Sebastopol, en la península de Crimea.

Turquía ha proyectado el Canal de Estambul, una alternativa artificial para el Estrecho del Bósforo, aunque parece que ha sido paralizado.

Cabo de Buena Esperanza

El Cabo de Buena Esperanza se merece una mención especial. Está ubicado en Suráfrica y aunque no es el punto más meridional del continente se le considera el límite entre los océanos Atlántico e Índico.

Desde su descubrimiento en 1488 por el explorador portugués Bartolomeu Días, el cabo de Buena Esperanza se convirtió en un punto clave para el comercio mundial, especialmente entre Europa y Asia.

Aunque con la construcción del canal de Suez en 1869 perdió parte de su importancia para el comercio marítimo mundial, por esta ruta pasa aproximadamente el 9% del transporte marítimo de petróleo y derivados, en ruta oriente – occidente desde Asia (principalmente Japón, Corea del Sur, China Singapur, India y países del Golfo Pérsico), hacia algunos países del este de África y de Europa, o hacia América.

En sentido contrario, es tránsito de buques tanqueros desde Estados Unidos, países de Suramérica y el Caribe hacia los centros de procesamiento, refinación, y mercados asiáticos.

Recientemente esta ruta “se ha puesto de moda” por los ataques de los rebeldes hutíes a los barcos que recorren el Estrecho Bab el-Mandeb en su ruta hacia o desde el Canal de Suez. La travesía del Cabo de Buena Esperanza es más segura, aunque implica un gran rodeo, con el correspondiente incremento de tiempo y costos. Como ejemplo, el trayecto Singapur-Rotterdam a través del Cabo de Buena Esperanza es un 40% más largo que a través del Canal de Suez -unos 9.000 Km- lo que supone aumentar la duración de la travesía entre 6 y 14 días.

Histórico de incidentes en estos choke points

Como muestra de la importancia de estos choke points, se lista a continuación algunos de los incidentes ocurridos en ellos. Algunos son actualidad en estos días, otros lo fueron hace no mucho.

Estrecho de Malaca

Entre 2005 y 2010, el estrecho fue escenario de numerosos actos de piratería y robo a mano armada contra los buques que transitaban por él lo que generó una gran preocupación por la seguridad y requirió la cooperación internacional para combatir este fenómeno.

Estrecho de Ormuz

Es un choke point con un amplio histórico de incidentes.

En 1980, Irak atacó a Irán en el estrecho, iniciando la guerra entre ambos países que duró hasta 1988.

En 1987, Estados Unidos escoltó a buques petroleros kuwaitíes en el estrecho para protegerlos de los ataques iraníes.

En 2008, Irán amenazó con cerrar el estrecho si era atacado por Estados Unidos o Israel por su programa nuclear.

En 2019, Irán derribó un dron estadounidense y capturó varios buques petroleros en el estrecho, aumentando la tensión en la región.

En 2023 se produjeron incidentes de hostigamiento sobre mercantes en la zona.

Canal de Suez

El historial de incidentes en el Canal de Suez es amplio.

En 1956, Egipto nacionalizó el canal, lo que desencadenó una crisis internacional y una guerra con Francia, Reino Unido e Israel, que intentaron recuperar el control del canal.

En 1967, el canal fue cerrado por Egipto durante la guerra de los Seis Días con Israel, y permaneció bloqueado hasta 1975.

Más recientemente, en 2021, el canal fue obstruido por el encallamiento del buque portacontenedores Ever Given, lo que causó un atasco histórico y pérdidas millonarias.

Imagen: El portacontenedores Ever Given encalla, bloqueando el Canal de Suez.

Actualmente el Canal de Suez ha visto como se reduce su tráfico como consecuencia de los ataques de los rebeldes hutíes a los barcos que cruzan el Estrecho de Bab el-Mandeb.

Estrecho de Bab el-Mandeb

En el foco de atención actualmente, debido a los ataques de los rebeldes hutíes de Yemen con misiles y minas contra los buques que navegan por él, especialmente los saudíes pero también contra buques relacionados de alguna manera con Israel, en respuesta a la operación militar que actualmente desarrolla contra grupos terroristas en Palestina.

EEUU y Reino Unido han atacado varias posiciones en Yemen para acabar con este problema, pero la situación en la zona ha hecho que muchas navieras desvíen sus tráficos y eviten entrar en el mar Rojo y el Canal de Suez, alargando las travesías y encareciendo el transporte.

Estrecho de Gibraltar

En 2002, un petrolero liberiano se hundió cerca del estrecho, provocando un vertido de fuel que afectó a las costas de España y Marruecos.

En 2013, España impuso controles fronterizos más estrictos en el estrecho, lo que generó tensiones diplomáticas con el Reino Unido por el conflicto sobre Gibraltar.

En 2019, Irán intentó bloquear un petrolero británico en el estrecho, en represalia por la detención de un petrolero iraní en Gibraltar. Recientemente Irán ha amenazado con bloquear el Estrecho de Gibraltar como respuesta a la operación de EEUU en el mar Rojo.

Canal de Panamá

En 1989, Estados Unidos invadió Panamá para derrocar al dictador Manuel Noriega, lo que provocó el cierre temporal del canal.

En 2016, se inauguró una ampliación del canal para permitir el paso de buques más grandes, pero también se incrementaron los riesgos de accidentes y colisiones.

En 2020, la pandemia de COVID-19 afectó al tráfico y a la operatividad del canal.

El Canal de Panamá ha sufrido también varios accidentes/incidentes que han alterado su operativa debido a las condiciones climáticas, como lluvias torrenciales o sequías como está ocurriendo actualmente, que han afectado al nivel del agua y a la navegabilidad del canal. Este video de ElConfidencial lo explica muy bien.

Estrechos del Bósforo y de los Dardanelos

En 1915, durante la Primera Guerra Mundial, en la batalla de Galípoli los aliados intentaron tomar el control de los estrechos para apoyar a Rusia, pero fracasaron ante la resistencia otomana.

En 1936, Turquía firmó la Convención de Montreux, que le otorga el control soberano sobre los estrechos y regula el paso de buques civiles y militares.

En 2016, un intento fallido de golpe de Estado en Turquía provocó el cierre temporal de los estrechos.

Durante la guerra entre Ucrania y Rusia, los estrechos turcos recuperaron su protagonismo por su importancia para la exportación del cereal ucraniano.

Conclusiones

Si anteriormente los choke points eran importantes, la globalización ha elevado su relevancia a niveles sin precedentes.

Muchos países, especialmente en Asia y el Golfo, dependen en gran medida de sus exportaciones, mientras que otros requieren importaciones para sustentar sus economías.

Sin embargo, se vislumbran transformaciones significativas en las rutas marítimas en las próximas décadas. El deshielo del Polo Norte como consecuencia del calentamiento global promete abrir nuevas y estratégicas vías marítimas que podrían restar importancia tanto al canal de Panamá como al de Suez, marcando una era de cambios cruciales en el comercio global.

Para saber más

En español

“Prisioneros de la Geografía: Todo lo que hay que saber de política mundial a partir de diez mapas”, de Tim Marshall. ISBN 978-84-9942-960-1, donde se estudian la importancia de los estrechos del Bósforo y los Dardanelos para Rusia y del Estrecho de Malaca para China.

En inglés

Choke point en Wikipedia.

Mapping the World’s Key Maritime Chole Points, artículo en Visualcapitalist.com

Mapped: Global Shipping Routes, using 250 million Data Points, interesantísima visualización de las rutas marítimas internacionales, en la web de Visualcapitalist.com

Artículos relacionados, aquí en MyTips

Donde se hablaba de la importancia del Estrecho de Gibraltar, y de la Bahía de Algeciras para el tráfico marítimo mundial.
Donde hablaba de cómo Europa se había liberado de la dependencia del gas natural ruso gracias al aumento de las importaciones de GNC, transportado en grandes buques metaneros. Eso hace el suministro más susceptible a los posibles problemas del tráfico marítimo.



EL DUELO DEL GAS: RUSIA, EUROPA Y LA BATALLA POR EL SUMINISTRO ¿CÓMO HEMOS LLEGADO HASTA AQUÍ?

Rusia es el segundo país del mundo con mayores reservas de gas natural y hasta la invasión de Ucrania hace dos años, era uno de los principales suministradores de gas natural del continente europeo, gas que llegaba hasta Europa mediante gasoductos que atravesaban diversos países con los que Rusia solía tener sus más y sus menos, por eso el interés de los proyectos Nord Stream que unirían directamente los yacimientos rusos de gas con el corazón del continente (Alemania), sin intermediarios.

A raíz de la invasión de Ucrania, parece que en Europa “nos hemos dado cuenta” de lo tremendamente dependiente del gas ruso que éramos (algunos países más que otros), pero ¿cómo hemos llegado a este punto? No será porque no hubieron avisos previos y advertencias del riesgo de depender en exceso de un único proveedor… Si el tema te interesa, te invito a que leas este post ¡Comenzamos!



El pasado 24 de febrero se cumplieron dos años del comienzo de la “Operación Militar Especial” de Rusia en Ucrania, la invasión a la que Rusia se sigue resistiendo a llamar guerra.

Aproximadamente un mes antes, publicaba este artículo aquí en MyTips donde hablaba sobre la dependencia de Europa del gas ruso que llegaba a través de múltiples gasoductos. Por aquel entonces, aunque los EEUU advertían de los planes rusos con mucho detalle (recuerdo que daban fecha y hora de la invasión, que luego no se producía), había quienes no creíamos que se produciría, aunque de lo que parecía que había consenso era que de producirse, la lucha no duraría mucho porque Ucrania no parecía rival para el ejército ruso, considerado como uno de los más poderosos del planeta.

Sin embargo, Ucrania resistió el primer envite y no le puso las cosas fáciles a Rusia. De hecho, el ejército ucraniano ha estado siendo formado por la OTAN desde hace años a lo que se ha añadido la ayuda en forma de armamento e inteligencia. El conflicto se alargó más de lo esperado y cuando se cumplía un año de guerra publicaba este otro artículo en el que explicaba cómo Europa había resuelto su dependencia del gas ruso reemplazándolo por gas natural licuado (GNL), con sus ventajas e inconvenientes y cómo eso había afectado a la economía del continente.

Por cierto, el GNL vía metaneros dio a España un papel muy importante gracias a sus siete instalaciones de regasificación (el 30% de la capacidad regasificadora de Europa cuando empezó la guerra en Ucrania), que hasta entonces estaban infrautilizadas. Y no sin polémica, porque no le hacemos asco al GNL ruso, pero al igual que sigue llegando petróleo crudo ruso y sus derivados a través de terceros países, como ha vuelto a denunciar recientemente el CEO de REPSOL, lo que demuestra (además de hipocresía) lo difícil que es independizarse completamente de uno de los principales proveedores energéticos del mundo.

Leyendo los dos post de MyTips que comentaba más arriba (os dejo los enlaces también en el apartado Artículos relacionados al pie de este post) creo que podéis haceros una idea de cómo era la situación antes de la guerra y cómo nos ha afectado durante este tiempo. Pero estáis aquí para ver cómo hizo Europa para ceder su soberanía energética a Putin, para lo que me apoyaré principalmente en varios documentales de la Deutsche Welle.

Parecía una buena idea

Es lo que viene a decir este video de ElPaís. El descubrimiento de las reservas de gas rusas en Siberia coincidió con un momento en el que Europa necesitaba esa energía. Casi al mismo tiempo se habían producido la crisis del petróleo de 1973 y la de 1979 por lo que para Europa resultaba interesante buscar alternativas a los proveedores árabes de la OPEP y la URSS parecía una buenaopción, incluso en plena Guerra Fría.

Por otra parte, el principio de la “paz comercial” o “teoría de la paz mediante el comercio” sugiere que los países que comercian entre sí tienden a evitar conflictos armados. Según este principio, las naciones que mantienen relaciones comerciales sólidas tienen menos probabilidades de entrar en conflictos bélicos, ya que la interdependencia económica crea incentivos para la estabilidad y la cooperación. Eran las bases de la Ostpolitik del entonces canciller alemán Willy Brandt, una de las razones que daba la Alemania Occidental para justificar en 1970 las obras del primer gasoducto entre Siberia y Alemania, aunque eso no agradara al gobierno de los EEUU quien veía cómo el pago de la factura del gas servía para fortalecer a la URSS.

En 1989, todavía durante el regimen de la URSS, se creó la empresa GAZPROM. Actualmente está controlada por el Estado ruso -aunque su manejo económico y empresarial es el de una empresa privada- por eso la idea de que Putin la ha venido utilizando como arma. GAZPROM controla el 15 % de las reservas mundiales de gas y una considerable cantidad de las de petróleo, siendo una de las empresas más grande del mundo.

La sed alemana por el gas barato ruso es tanta que a cambio de conseguir acceso a más gas cede a GAZPROM el control de las instalaciones donde guarda sus reservas estratégicas de gas para solventar interrupciones temporales de suministro.

Los intereses de la industria alemana por un lado (como viene a indicar el ex-presidente de BASF en el documental “había planes para enviar ese gas a China, teníamos que asegurárnoslo”, “el gas ruso era muy barato), así como el trabajo de influencia sobre la opinión pública europea (distintas investigaciones han puesto de manifiesto la financiación de Rusia a ONGs y organizaciones medioambientales europeas opuestas al fracking y a la energía nuclear, de manera que se mantuviera/aumentara la dependencia de Europa de los recursos energéticos rusos) y la “campaña de imagen”de Rusia fichando a figuras políticas relevantes para favorecer e impulsar sus intereses (incluyendo la contratación del excanciller alemán Gerhard Schröder en GAZPROM en 2005) favorecieron el aumento de la dependencia europea del gas ruso.

Ejemplo de esto es la construcción del gasoducto Nord Stream (Schröder fue nombrado miembro de la empresa constituida para la construcción).

Nord Stream permitiría la conexión directa entre Rusia y Alemania a través del Mar Báltico, evitando los problemas de suministro debido a los conflictos entre Rusia y Ucrania (el principal país de tránsito). Además Rusia incrementaría sus beneficios, ya que se evitaría pagar los derechos de tránsito a los países que hasta entonces atravesaban sus gasoductos y con los que tenía ciertos roces, entre otros Polonia (quien basándose en su historia, recelaba de los pactos entre Alemania y Rusia) y Ucrania que temía no sólo el perjuicio para su economía, sino también el perder importancia para Europa quedándose sola frente a Rusia, que ya había usado contra Ucrania el chantaje del gas para influir en su política. Por cierto, Hunter Biden -el hijo del presidente de los EEUU- tuvo negocios con el gas en Ucrania (ver aquí y aquí)

El Nord Stream 1, se inauguró en 2012, mientras que el Nord Stream 2 terminó de construirse en 2021 y nunca llegó a entrar en servicio. El gobierno estadounidense amenazó al gobierno alemán con un deterioro de sus relaciones si autorizaba la puesta en funcionamiento de Nord Stream 2.

En la previa a la invasión, el presidente Joe Biden lo dejó bastante claro (aproximadamente en el minuto 1:29) If Russia invades, that means tanks or troops crossing the border of Ukraine again then there will be no longer a North Stream two we will bring an end to it” / “Si Rusia invade, es decir, si los tanques o las tropas vuelven a cruzar la frontera de Ucrania, ya no habrá Nord Stream 2, le pondremos fin.”

Preguntado por cómo lo haría, su respuesta fue (aproximadamente minuto 1:24) I promise you, we’ll be able to do it” / “Se lo prometo, seremos capaces de hacerlo”. No hubo más explicaciones, pero lo cierto es que en la década de los 80 ya hubo un precedente de sabotaje a un gasoducto soviético.

El 26 de septiembre de 2022, se produjeron dos explosiones en los gasoductos, con varias horas de diferencia entre ellas. Los gasoductos (eran 4 canalizaciones, 2 para cada Nord Stream) estaban llenos de gas pero su flujo estaba detenido, aún así, la fuga de gas fue considerable. Tres tuberías quedaron completamente inoperables. El Nord Stream 1 estaba parado, por falta de uno de sus turbocompresores mientras que como decíamos más arriba el Nord Stream 2 no había llegado a ser puesto en servicio debido a la oposición estadounidense.

“Convenientemente” las fugas ocurrieron un día después de que Polonia y Noruega abrieran el Baltic Pipe, un gasoducto alternativo que atraviesa Dinamarca, trayendo gas del Mar del Norte en lugar de Rusia como lo hacen los gasoductos Nord Stream y las fugas están ubicadas dentro de las zonas económicas de Dinamarca y Suecia, pero en aguas internacionales (Dinamarca es miembro de la OTAN y podría haber invocado el artículo 5 es el principio que establece que un ataque a un miembro de la OTAN representa un ataque a todas las naciones de la organización).

Por eso el artículo publicado en febrero de 2023 por el periodista estadounidense Seymour Hersh culpando del sabotaje a los EEUU creó un tremendo revuelo internacional puso de nuevo de actualidad el video de más arriba y la frase “Se lo prometo, seremos capaces de hacerlo [la interrupción del Nord Stream]”

Varios países iniciaron entonces una investigación sobre el tema, incluida Rusia (vista por muchos como la responsable, mientras que ésta culpaba a los EEUU, Reino Unido y la OTAN). Este mismo mes de febrero de 2024 Suecia ha cerrado su investigación sin resultados (alegan que el objetivo era determinar si hubo participación de ciudadanos suecos, y no ha podido constatarla). A los pocos días fue Dinamarca quien presentó los resultados de su investigación, concluyendo que fue un sabotaje deliberado, pero no tiene base suficiente para convertirlo en una causa penal, mientras que Alemania prosigue con sus investigaciones.

Según parece, la CIA había advertido al gobierno alemán sobre la posibilidad de que los gasoductos fueran atacados y también hubo avisos de los servicios de inteligencia de los Países Bajos.

Imagen 1. Parece que el Ministro de Asuntos Exteriores de Polonia tenía claro quién saboteó el gasoducto Nord Stream.

El siguiente reportaje califica al sabotaje al gasoducto como un atentado gravísimo contra Alemania (principal economía europea y mayor importador mundial de gas natural ruso), con sospechas sobre Rusia, Ucrania y los EEUU. Alguno de los entrevistados llega a afirmar que en el pasado un acto así podría haber desencadenado una guerra devastadora, pero ¿contra quién? Si recurrimos al principio de cui bono ¿a quién benefició el sabotaje?

Conclusiones

Vladimir Putin parece anhelar para Rusia el papel de superpotencia que ostentaba la antigua URSS. Este deseo no solo se traduce en aspiraciones políticas sino también en el deseo de consolidar la influencia global de Rusia. Una vía clave para lograr esto es a través de su significativo peso en los mercados energéticos mundiales.

En el escenario internacional, los recursos energéticos se han transformado en armas, utilizadas para fortalecer alianzas, ejercer presión y asegurar ventajas estratégicas. Rusia, como importante actor energético, tiene la capacidad de influir en la estabilidad económica de otras naciones. Esta dinámica resalta cómo las guerras actuales asumen diversas formas, y no siempre requieren el uso directo de la fuerza militar. En el caso de Rusia, su poderío energético se convierte en una herramienta geopolítica.

La codicia, la corrupción, la falta de ética y/o la incapacidad e incompetencia de los políticos europeos -que parecieron no darse cuenta de que cada vez apretaban más la soga al cuello que le había colocado Rusia- permitieron llegar a esta situación. El seguidismo a las políticas de los EEUU hace que ahora, en lugar de intentar negociar el fin de la guerra, acabar con el sufrimiento ucraniano y normalizar las relaciones con nuestro mayor proveedor energético prefiramos eternizarla (apoyo sí, pero el justo para que sigan muriendo ucranianos y rusos) y convertirla en una guerra de desgaste algo en lo que Rusia tiene mucha más experiencia. Crucemos los dedos para que la cosa no vaya a más y nos sorprendamos al conocer que los rusos han capturado “asesores militares” de la OTAN en zonas de combate o que la OTAN decida enviar tropas a defender a un país actualmente en guerra y que no es miembro de la organización.

Para saber más

La geopolítica de la energía, artículo de Ricard Murillo Gili, publicado en abril de 2019 en Caixabankresearch.com

El dominio mundial: Elementos del poder y claves geopolíticas, de Pedro Baños. El capítulo 5 está específicamente dedicado a los recursos naturales, incluyendo las fuentes de energía.

El mundo está en venta. La cara oculta del negocio de las materias primas, libro de Javier Blas donde cuenta cómo un reducido grupo de desconocidos empresarios se convirtieron en figuras clave en la economía global, evitando la vigilancia de reguladores y autoridades occidentales lograron eludir embargos, leyes y conflictos con el objetivo de asegurar el suministro alimentario, de energía y otras materias primas de la población occidental.

Nord Stream 2, el gasoducto de la discordia entre EE. UU., Rusia y Europa, reportaje en France24 sobre los roces motivados por la construcción del Nord Stream 2.

Geopolítica sobre los escombros de la Unión Soviética , documental de la Deutsche Welle. El vídeo explora la Rusia postsoviética, 30 años después del colapso de la Unión Soviética. Se destaca la persistencia de símbolos soviéticos, la complejidad del legado soviético y la diversidad de destinos de las ex repúblicas. Se aborda la influencia de Rusia en la región y las diferentes orientaciones geopolíticas de las ex repúblicas, unas orientadas hacia Occidente y otras buscando integrarse con Asia.

En inglés

Russia’s use of the “Energy Weapon” in Europe, informe de 2017 del Baker Institute en el que ya advertía sobre cómo Rusia había utilizado la “coerción energética” desde la década de los 90, sobre todo con los países del este de Europa.

The Ukraine war has been a ‘great bargain’ for US in the Black Sea, artículo de noviembre de 2023 en la revista online del  Quincy Institute for Responsible Statecraft. En él informa de que la guerra en Ucrania es vista por funcionarios estadounidenses como una oportunidad para lograr objetivos geopolíticos en el Mar Negro, una región rica en energía que conecta a Rusia, Europa del Este y el Medio Oriente.

Russia ‘secretly working with environmentalists to oppose fracking’ , noticia del 19 de junio de 2014 en el periódico TheGuardian.

Artículos relacionados, aquí en MyTips




THE TYRANNY OF METRICS

Que levante la mano quien en su trabajo no haya oído hablar del término KPI (siglas de Key Performance Indicator, o Indicador clave de rendimiento/desempeño en español). Tal vez incluso vuestra nómina dependa en parte de alguno de estos KPI.

Estoy seguro de que la idea de “evaluar” cosas complejas simplificándolas en un puñado de “números significativos” es muy antigua. Creo que la siguiente es una referencia que nos sonará a muchos.

Pues no diría que el libro del que os voy a hablar en este post desmonte esta idea por completo, pero sí que estoy seguro de que os hará pensar qué medis, cómo lo hacéis y qué precauciones hay que tomar a la hora de elaborar un KPI.



Ficha bibliográfica

Autor: Muller, Jerry Z.

Título: “The Tyranny of Metrics”

Idioma: Inglés

Editorial: Princeton University Press

Ciudad y país: Princeton, New Jersey. EE.UU.

Fecha de publicación: febrero 2018

Nº de páginas: 240

ISBN Papel: 978-06-9117-495-2

Temática: Gestión empresarial – Evaluación del desempeño

Sobre el libro

Descubrí “The Tyranny of Metrics” gracias a Michael Taube, que habló de él en uno de sus post en LinkedIn.

El libro se divide en diez capítulos, en los que su autor, Jerry Z. Muller analiza los efectos no deseados de las métricas en sectores como la educación, la medicina, los negocios, el gobierno, la policía, el ejército y la filantropía, proporcionando varios ejemplos.

Muller critica la obsesión por cuantificar el rendimiento humano en diferentes ámbitos de la vida y las organizaciones, pero no se opone a las métricas en sí mismas, sino a su uso indiscriminado y descontextualizado. Reconoce que las métricas pueden ser útiles cuando se usan para complementar la experiencia personal/profesional, no para reemplazarla, pero argumenta que las métricas tienden a simplificar la complejidad de los sistemas pudiendo distorsionar y distraer los objetivos reales, confundiendo “tener buenos números” con “estar haciendo un buen trabajo”.

Una de las principales ideas del libro es que las métricas pueden llevar a un enfoque estrecho y distorsionado de la realidad. Por ejemplo, en el ámbito educativo, la obsesión por las calificaciones y las pruebas estandarizadas puede llevar a que los profesores enseñen exclusivamente para el examen, dejando de lado aspectos importantes de la educación, como el desarrollo creativo o el pensamiento crítico.

Como tantas otras cosas, esto ya apareció en un capítulo de Los Simpsons

Los profesores están más preocupados en enseñar cómo pasar el test que en transmitir conocimientos.

Otra idea central del libro es que las métricas pueden fomentar la manipulación y el fraude. Por ejemplo, en el ámbito empresarial, cuando se establecen metas y se vinculan a incentivos, puede surgir una presión para manipular los datos o establecer objetivos poco realistas.

Esto puede llevar a comportamientos éticamente cuestionables y/o a decisiones perjudiciales a largo plazo (pero muy beneficiosas en el intervalo temporal analizado por el KPI correspondiente); por ejemplo, al enfocarse en indicadores de rendimiento a corto plazo (trimestre, semestre, año) las organizaciones pueden perder de vista objetivos más amplios y desincentivar la toma de riesgos necesaria para el progreso y la mejora continua.

El libro incluye una lista de consejos sobre cuándo y cómo usar las métricas de forma adecuada y beneficiosa, no todo iba a ser negativo.

Sobre el autor

Jerry Z. Muller es profesor emérito de Historia en la Catholic University of America en Washington, D.C., escribe e imparte clases sobre una variedad de temas históricos y contemporáneos, incluyendo el capitalismo, el nacionalismo, el conservadurismo, la historia del pensamiento social, político, económico y religioso, y la historia moderna alemana y judía. También publica con frecuencia en revistas de interés general.

Los libros, artículos y conferencias de Jerry Z. Muller se sitúan en alguna zona indeterminada entre la historia, las ciencias sociales, la filosofía y la política pública. Y es que según sus propias palabras “I write books and articles that I would like to read but that are not already available. . . . I also publish essays on intellectuals and politics in modern Europe and on the politics of contemporary intellectual life. I hope to publish some of these essays as a book in the not too distant future.”

“Escribo libros y artículos que me gustaría leer pero que aún no están disponibles… También publico ensayos sobre intelectuales y política en la Europa moderna y sobre la política de la vida intelectual contemporánea. Espero publicar algunos de estos ensayos como libro en un futuro no muy lejano”.

Resumiendo

Considero que es una lectura interesante y provocadora para todos aquellos que se enfrentan a sistemas de evaluación basados en números, ya sea como evaluadores o como evaluados. El autor ofrece una perspectiva histórica y crítica sobre el origen y el desarrollo de la cultura de las métricas, así como numerosos ejemplos y casos reales que ilustran sus argumentos. El libro invita a reflexionar sobre el valor y el sentido de lo que hacemos y cómo lo medimos.

Las ideas del libro ni son nuevas ni exclusivas del mundo de la empresa. Por ejemplo, en Ciencias Sociales existe la Ley de Campbell, que trata precisamente sobre esto.

Cuanto más se utilice un indicador social cuantitativo para la toma de decisiones sociales, más sujeto estará a las presiones de la corrupción y más apto será para distorsionar y corromper los procesos sociales que se pretende monitorear”.

Donald T. Campbell

En esta noticia de El Pais se menciona esta Ley de Campbell

Otra ley relacionada es la ley de Goodhart que enuncia -aunque podeis encontrarla escrita de diversas formas- que cuando un indicador socioeconómico (u otra medida sustituta) se convierte en el objetivo de políticas socioeconómicas, pierde el contenido informativo que tenía cuando se eligió.

La redacción original era esta:

Cualquier regularidad estadística observada tenderá a desplomarse una vez se presione para utilizarla con propósitos de control”.

Charles Goodhart

Otra más “digerible” es esta otra:

Cuando un indicador se convierte en un objetivo, deja de ser un buen indicador”, estupendamente ilustrada en esta viñeta, a la que llegué gracias a una publicación en LinkedIn de Sebastián Puig Soler. Ya tenía un boceto para este post, y ver su publicación me dio el empujón para terminarlo y publicarlo.

Tal vez os suene el dicho “Lo que se mide es lo que se hace”. Sin embargo, para ser más precisos, “Lo que se mide es lo que es recompensado y lo que es recompensado es lo que se hace”: el indicador que era útil para saber más del objeto de estudio, se vuelve inútil cuando quiere utilizarse para incentivar/promover un determinado comportamiento, porque las personas lo manipulan en su beneficio.

Entramos entonces en una espiral tal que así: se mide lo que es “fácil de medir” (aunque como dice Muller, eso a veces supone una simplificación excesiva), lo que se puede medir es lo que se utiliza para recompensar comportamientos y por eso es lo que la plantilla se esfuerza en hacer… Llevado al extremo, se trabaja para conseguir buenos KPIs, aunque eso suponga perjudicar el largo plazo, alterar la operativa o “amañar” resultados como aparece en la viñeta de más arriba. Estoy seguro de que se os ocurre más de un ejemplo… ojalá os animéis a compartirlos en el apartado de Comentarios.

Esta manipulación del indicador a menudo empeora la situación inicial. Es lo que se llama “Efecto Cobra”, que recibe este nombre por una anécdota ocurrida durante la dominación británica de la India. Por aquel entonces, había una auténtica plaga de cobras venenosas en Delhi. Como solución, el gobierno decidió ofrecer una recompensa por cada cobra muerta que entregaran los vecinos. Al principio, el plan pareció funcionar y el número de serpientes se redujo, pero algunas personas empezaron a criarlas para seguir cobrando la recompensa. Cuando las autoridades se dieron cuenta, suspendieron el programa, así que los criadores de cobras las liberaron porque ya les eran inútiles. ¡La consecuencia fue el aumento del número de cobras salvajes y un empeoramiento de la situación inicial!.

Algunas ideas y ejemplos del libro me han recordado al libro “Armas de destrucción matemática. Cómo el Big Data aumenta la desigualdad y amenaza la democracia”, que ya mencioné en esta otra entrada del blog Inteligencia Artificial para la toma de decisiones.




BIOGÁS Y BIOMETANO: ENERGÍA A PARTIR DE RESIDUOS

Compartía recientemente en LinkedIn la noticia de que la empresa donde trabajo actualmente, CEPSA desembarcaba en el negocio del biometano junto a algunas de mis reflexiones sobre el tema. Parece que la publicación despertó cierto interés (al menos por encima del habitual en mis publicaciones, no soy ningún influencer en esta red social) motivo por el que me he decidido a preparar este post ¡espero que os guste!



¿Qué son el Biogás y el Biometano?

El biogás es un combustible que se genera por la biodegradación de la materia orgánica, mediante la acción de microorganismos y otros factores, en un ambiente anaeróbico (en ausencia de oxígeno).

Puede originarse en entornos naturales en los que se den las circunstancias apropiadas, como por ejemplo, en pantanos, ciénagas y turberas (por eso se le llama también “gas de los pantanos”) o artificiales como en vertederos, plantas de procesado de residuos y estaciones depuradoras de aguas residuales (EDAR) o en instalaciones diseñadas específicamente para la producción de biogás a escala industrial.

El biogás se viene utilizando para fines energéticos desde el siglo XIX, aunque es conocido desde hace muchos años más. Infinidad de antiguas leyendas mencionan los fuegos fatuos que no son más que el resultado de la combustión espontánea del biogás generado de forma natural.

El biometano se produce a partir del biogás, al que se somete a un proceso de upgrading para retirarle impurezas y conseguir un gas con unas características similares al metano.

Tanto el biogás como el biometano son biocombustibles de segunda generación que pueden utilizarse para generar energía eléctrica o térmica, o como una fuente de carburante para vehículos. El biometano puede reemplazar al metano “fósil” en todos sus usos.

Se consideran una alternativa viable a los combustibles fósiles, como el petróleo, el gas natural y el carbón. Se trataría por tanto de una fuente de energía limpia y eficiente y por ello se incluye dentro de las energías renovables y sostenibles.

¿Cómo se produce el Biogás?

No pretendo dar aquí una master class sobre el tema, porque no soy especialista en él. Para los interesados en conocer al detalle el proceso, en el apartado Para saber más os he dejado muchos enlaces.

Resumiendo, de forma industrial el biogás se obtiene de desperdicios orgánicos, como son los residuos de la agricultura, la ganadería, la industria agroalimentaria, procesado de alimentos, residuos municipales y depuradoras.

Estos residuos se introducen en un digestor biológico o biodigestor, donde se favorecen las condiciones para que una serie de microorganismos descompongan la materia orgánica en ausencia de oxígeno, produciendo el biogás y un residuo sólido en un proceso llamado biometanización.

El proceso consta de varias etapas, liderando cada una de ellas diferentes grupos de bacterias. La etapa final es la de metanogénesis, de las que son responsables las bacterias metanogénicas que son las que forman CO₂ y CH4 (los principales componentes del biogás).

En cuanto a las instalaciones para producción de biogás, los equipos principales son los siguientes:

  • Sistema de homogeneización y alimentación de sustratos
  • Digestores
  • Sistema de desulfuración

Los sistemas de alimentación y homogenización de la “materia prima” empleada para la producción varían según las características propias de las mismas (sólidas o líquidas) y pueden ser equipos de bombeo, sinfines, cintas transportadoras, etc.

Los digestores son unos depósitos cilíndricos (de hormigón o acero) provistos de equipos de agitación y calefacción que aseguran unas condiciones óptimas para el proceso de la biometanización. El biogás generado se acumula en un gasómetro (el cual puede instalarse directamente en la parte superior de los digestores o como unidad separada).

Figura 1: Gasómetros colocados sobre los digestores. Fuente: Upbiogas.es

La última fase del proceso es la eliminación del ácido sulfhídrico (H2S) mediante un sistema de desulfuración y deshumidificado mediante condensación.

Tras este paso, el biogás puede emplearse en una unidad de cogeneración donde se transforma en electricidad y calor. La electricidad generada puede venderse a la Red o ser autoconsumida, el calor cubre la propia demanda de la instalación y el excedente puede utilizarse para calefacciones o sistemas industriales externos.

Después de todo este proceso que hemos descrito muy brevemente, se obtiene el biogás que puede contener entre un 55 – 70% de metano (CH4), un 30 – 45% de dióxido de carbono (CO2) y menos de un 5% de trazas de otros gases (considerados impurezas), como hidrógeno (H2), nitrógeno (N2), oxígeno (O2) y sulfuro de hidrógeno (H2S), así como agua (H2O). La composición química del biogás depende primordialmente de dos factores:

  • las materias primas empleadas en la digestión.
  • la tecnología utilizada para el proceso.

Además de biogás se produce digestato, que es el material sólido que queda tras la digestión anaeróbica en el biodigestor. Después de someterse a procesos de acondicionamiento y tratamiento puede emplearse como fertilizante orgánico, aportando nutrientes -nitrógeno (N), fósforo (P) y potasio (K)- en forma mineral , lo que facilita su absorción por parte de las plantas.

Figura 2: Materias primas para la producción del biogás, subproductos obtenidos en su producción y aplicaciones típicas. Fuente: EBA Statistical Report 2021

El siguiente video de Bioconstruct, aunque algo antiguo describe todo el proceso:

¿Cómo funciona una planta de biogás?

Upgrading del Biogás, producción de Biometano

El biogás inicial se puede transformar en biometano, un gas renovable de mayor calidad y similar al gas natural. Esta similitud entre el gas natural y el biometano permite que pueda usarse con la misma infraestructura de las redes existentes para el gas natural.

Ya hemos visto que el principal componente del gas natural es el metano (CH4) en un 60%-95%, pudiendo contener cantidades apreciables (5%-20%) de etano (C2H6) según la región de origen.

CONTENIDO TÍPICO DE METANO (CH4) EN %
Gas natural Biogás
60%-95% 55 – 70%

Para lograr esta transformación, el biogás debe pasar por un proceso de limpieza y enriquecimiento (el poder calorífico del biogás es inferior al del gas natural, ya que depende fundamentalmente del contenido en metano), en el que se eliminan las impurezas que contiene el biogás, aumentando así el contenido de metano, de manera que el gas obtenido cumpla con los estándares de la red de gas natural. A este proceso se le llama upgrading.

Figura 3: Ciclo completo de la producción de biogás y biometano. Fuente: Campus New Holland.

El biometano así obtenido puede reemplazar al gas natural en todas sus aplicaciones y hacer uso de las infraestructuras existentes para el gas natural sin necesidad de ninguna modificación en las mismas.

En este video del fabricante de tractores New Holland podéis ver una instalación piloto en una granja avícola, donde los residuos son utilizados para producir el biometano que se utiliza como combustible para sus tractores movidos por gas natural comprimido (GNC).

¿Cómo se obtiene el biometano?

Usos y Aplicaciones del Biometano

Como ya se ha comentado, el biometano que resulta del proceso de upgradingtiene unas características muy parecidas al gas natural, por lo que sus usos son muy similares, así como su rendimiento. Además, puede inyectarse y transportarse en las mismas redes que el gas natural, llegando así a hogares e industrias.

En resumen, el biometano puede ser usado para:

  • Generar electricidad para todo tipo de uso: en el hogar, en espacios públicos, todo tipo de negocios, industria, etc.
  • Alimentar los sistemas de calefacción.
  • Como carburante para vehículos a gas.
  • Para combustión en motores de generación.
  • Producción de biohidrógeno mediante la misma tecnología de reformado de vapor (SMR) que se emplea actualmente para la producción de hidrógeno gris a partir de gas natural. Este biohidrógeno sería “cero emisiones netas”, pero si se añade captura de CO2 (CCS), se produciría hidrógeno dorado, un hidrógeno de origen biológico y de emisiones negativas.
Figura 4: Esquemas de producción de hidrógeno a partir del reformado con vapor (SMR) de metano de origen fósil (izqda) y de biometano (dcha) procedente de la digestión anaerobia (DA) en este caso proveniente de residuos sólidos urbanos (RSU). Fuente: RETEMA, Revista Técnica de Medio Ambiente

Situación del biogás/biometano en España y en Europa

La Asociación Europea de Biogás (EBA) y Gas Infrastructure Europe (GIE) elaboran el mapa de la producción de biometano en Europa, que ya tiene tres ediciones (2018, 2021 y 2023).

Desde la penúltima edición (la de 2021), el número de plantas de biometano en Europa ha crecido un 30%, alcanzando un total de 1.322 instalaciones en abril de 2023. Europa ahora produce más de 3,5 bcm de biometano, y más del 75% de las plantas están conectadas a las redes de transporte o distribución.

En términos absolutos, Alemania fue el mayor productor 12.753 GWh, liderando también el crecimiento en la producción de biometano, junto a Francia y Dinamarca (donde el 28% del gas consumido es biometano).

Este crecimiento refleja los esfuerzos de la industria para avanzar en la transición energética y alcanzar el objetivo de 35 bcm para 2030, establecido por la Comisión Europea en el plan REPowerEU. La Comisión Europea estima que el biogás puede representar entre el 20% y el 60% de la demanda de gas en 2050.

España es uno de los últimos países europeos en producción de biogás y biometano, y está muy lejos de los objetivos establecidos por la Unión Europea. Este hecho resulta especialmente doloroso considerando el gran potencial del país por la importancia de su industria agrícola, su dependencia de las importaciones de gas y su gran exposición a las consecuencias del Cambio Climático. Actualmente, España sólo cuenta con 5 plantas de biometano con capacidad para producir 250 GWh.

El sector culpa a las barreras regulatorias, económicas y fiscales, como la falta de un marco legal eficaz y la ausencia de incentivos específicos. Otros países como Alemania, Francia o Dinamarca han implementado mecanismos de apoyo legislativo y económico para impulsar el desarrollo del sector del biometano y lograr una transición energética más sostenible y eficiente.

La Hoja de Ruta del Biogás del MITECO no parece demasiado ambiciosa: plantea multiplicar la producción por 3,8 hasta 2030 y prevé que ese mismo año al menos un 1 % del gas consumido a través de la red de gas natural sea biometano. En otros países europeos, la cuota estimada es de alrededor del 10 % del consumo final de gas para el año 2030 (el 20 % en para Alemania).

Y es que el potencial del biometano en España es mucho mayor, ya que el Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía (IDAE) lo calcula en el triple que el objetivo de producción del Plan Nacional Integrado de Energía y Clima (PNIEC) y otros informes recientes. De hecho, se estima que el biometano español podría cubrir el 45% de toda la demanda de gas natural .

¿Y si hablamos del precio? En este artículo de 18/02/2022 en RETEMA, titulado “La salida a la crisis del gas: el biometano europeo es ya un 30 % más barato” se afirmaba que el biometano se puede producir a partir de 55 €/MWh, mientras que el gas natural cuesta alrededor de 80 €/MWh, sin considerar los precios del CO2. Esto era justo antes de la invasión rusa de Ucrania, y es que los precios del gas natural han estado sometidos a grandes vaivenes: a finales de 2022, los precios cayeron a 76€/MWh, pero durante el año, los precios del gas natural en Europa se dispararon, llegando hasta los 311, 58€/MWh.

Ventajas del uso del biogás y del biometano

El desarrollo de la capacidad de producción de biogás y biometano conlleva varias ventajas, entre ellas:

  • Reducción de la dependencia de los combustibles fósiles: Al utilizarlos como combustibles, se reduce la dependencia de los combustibles fósiles. Se estima que España tiene un potencial de hasta 163 Twh/año, lo que equivale al 100% del consumo doméstico o al 48% del consumo industrial del país.
  • Lo anterior, redunda además en la mejora de la seguridad energética. Desde la invasión rusa de Ucrania, hemos visto las consecuencias de la tremenda dependencia de Europa del gas ruso vía gasoducto. Al reemplazarlo por GNL, el gas se ha encarecido, pero sobre todo su precio se ha vuelto muy volatil y a lo largo de los meses hemos visto como accidentes en plantas de gas, amenazas de huelga, etc han disparado los precios.
  • Aprovechamiento de residuos: La producción de biogás y biometano puede aprovechar los residuos orgánicos, como los residuos agrícolas, para producir energía en lugar de desecharlos en vertederos o incinerarlos con los problemas medioambientales que eso supone (emisiones de CO2 o fugas de metano, un gas con incluso un mayor efecto invernadero).
  • Generación de empleo: La producción de biogás y biometano puede crear oportunidades de empleo en las zonas rurales, la conocida como España Vacía o Vaciada lo que permitiría combatir la despoblación de estas zonas.
  • Reducción de emisiones: El uso del biogás y el biometano como combustibles puede reducir las emisiones de gases de efecto invernadero, al tratarse de combustibles “0 emisiones netas” (el CO2 que se libera con su combustión es el mismo que previamente se capturó en la materia orgánica empleada para su producción).

Conclusiones

  • El biogás y el biometano son gases renovables con capacidad de reducir las emisiones de gases de efecto invernadero en diversos sectores.
  • Su uso es esencial para acelerar la reducción de emisiones en edificios, industria, transporte y agricultura.
  • La implementación del biometano no requiere una inversión adicional en infraestructura, puesto que es compatible con la infraestructura ya existente desarrollada para el gas natural.
  • El biometano puede reemplazar directamente al gas natural en todas sus aplicaciones.
  • El biometano se almacena y produce fácilmente, equilibrando el suministro de energía de fuentes intermitentes de energía renovable.
  • Puede comerciarse y producirse en Europa, garantizando la seguridad de suministro de la Unión Europea y reduciendo la dependencia de proveedores externos.
  • El biogás y el biometano están disponibles y son competitivos en costos, considerando las externalidades positivas de su producción.
  • Europa es el principal productor de biogás y biometano en el mundo, pero es esencial aumentar la producción de estos gases para cumplir con la demanda de energía renovable para 2030 y alcanzar objetivos climáticos para 2050.

Para saber más

En español

Biogás, en Wikipedia

Digestión anaeróbica, en Wikipedia

Manual del Biogás, editado por la FAO. De lectura obligada para conocer al detalle el proceso de biogidgestión y de la formación de biogás/biometano.

Digestato, del residuo al recurso agrícola, artículo en la web de Genia Bioenergy.

¿Cómo se obtiene el biometano a partir del biogás?, artículo en la web de Genia Bioenergy.

El Mapa del Biometano (edición 2022-2023), en la web de la Asociación Española de Biogás (AEBIG). Muestra el inventario actualizado de las plantas de biometano operativas en Europa en octubre de 2022.

Estudio de la capacidad de producción de biometano en España, 2023. Informe sobre el potencial de producción de biometano y definición de medidas específicas para su desarrollo en las Comunidades Autónomas elaborado por SEDIGAS.

Hoja de ruta del biogás, enlace a la versión 6 de este documento elaborado por el MITECO.

¿Qué es el biometano? Un gas renovable clave para el futuro, artículo del 14/03/2022 en la web de Caloryfrio.com

El biometano español podría cubrir toda la demanda doméstica de gas natural, noticia del 12/01/2023 en la revista on line Energías Renovables.

El aprovechamiento de biogás en EDARs, una presentación interesante del trabajo que desarrolla FCC Aqualia

España, de los últimos países europeos en producción de biogás y biometano, noticia del 23/06/2023 en el diario El Independiente.

España se sube al tren del biometano con 200 proyectos en cartera, noticia del 26/10/2023 en elEconomista.

Gas renovable, la energía sostenible de ‘kilómetro cero’ que activa la economía circular, reportaje publicado por NATURGY en el diario on line El Español.

El biogás y el biometano como palanca clave en la descarbonización de la economía española, informe elaborado por la consultora PwC y el CIEMAT

Y para los que sois más de videos, os dejo estos:

Biogás y biometano: potencial de desarrollo en España y su impacto en la reducción de la huella de carbono, webinar de la Fundación Naturgy.

Biometano en España, estado actual y perspectivas, webinar organizado por AEBIG (Asociación Española de Biogás)y AVEBIOM (Asociación Española de la Biomasa).

Biogás, mercado y oportunidades, webinar de 3IE Energía.

De los residuos a la generación de energía renovable, webinar de 3IE Energía.

En inglés

About Biogas and Biomethane en la web de la European Biogas Association (EBA)

Artículos relacionados, aquí en MyTips




EL FUTURO DE LA ENERGÍA EN 100 PREGUNTAS 

Hace algunos días un compañero del trabajo me pedía que le recomendara algunas lecturas para su hijo, interesado en la Energía, ahora que comenzaba sus estudios universitarios.

Si sois visitantes habituales de MyTips quizás os hayáis dado cuenta de que el blog casi se ha convertido en un monográfico de la Energía desde que empecé a tocar el tema a raíz del aumento de los precios de la electricidad en España. De entre todo lo que he leído para documentar mis posts, le destaqué este libro que hoy comparto con todos vosotros.

Aunque habitualmente incluyo muchas referencias en mis publicaciones, he pensado que podría ser interesante dedicar alguna entrada a lecturas que puedan interesar a los lectores del blog ¿Quién sabe? igual os gusta la idea e incluyo una sección sobre recomendaciones de lectura, ya me daréis vuestra opinión en el apartado de Comentarios ¡vamos al lío!



Ficha bibliográfica

Autor: Fresco Torralba, Pedro

Título: “El futuro de la energía en 100 preguntas”

Colección: 100 preguntas esenciales

Editorial: Ediciones Nowtilus, S.L.

Ciudad y país: Madrid, España

Fecha de publicación: octubre 2018

Nº de páginas: 352

ISBN Papel: 978-84-9967-970-9

ISBN Impresión bajo demanda: 978-84-9967-971-6

ISBN Digital: 978-84-9967-972-3

Temática: Transición energética – Fuentes de energía – Descarbonización energética – Regulación energética – Energías renovables

La energía es un tema que nos afecta a todos, tanto a nivel individual como colectivo ya pesar de que de una forma u otra aparece a diario en las noticias -que si el precio de la electricidad, que si la prohibición de las importaciones de los productos petrolíferos rusos como consecuencia de las sanciones a Ucrania, el encarecimiento de los combustibles, etc- muchas veces desconocemos los aspectos básicos y fundamentales que rodean a uncampo tan complejo y cambiante como es la energía,. ¿Qué fuentes de energía existen y cómo se aprovechan? ¿Qué impacto tiene la energía en el medio ambiente y en la sociedad? ¿Qué retos y oportunidades nos esperan en el futuro energético?

Para responder a estas y otras muchas preguntas, el ingeniero y divulgador Pedro Fresco Torralba ha escrito el libro “El futuro de la energía en 100 preguntas”, publicado por la editorial Nowtilus. Se trata de una obra divulgativa, accesible y esencial que nos ofrece una visión completa y actualizada de las diferentes facetas de la energía.

El libro está estructurado en diez capítulos, cada uno dedicado a un aspecto diferente de la energía: desde las fuentes renovables y no renovables, hasta el transporte, el almacenamiento, el consumo, el cambio climático, la geopolítica y la innovación

En cada capítulo, el autor responde de forma amena a diez preguntas frecuentes o relevantes sobre el tema, utilizando un lenguaje claro, sin abusar de tecnicismos ni entrar en detalles innecesarios. Así, el lector puede resolver sus dudas comunes rápidamente, yendo “a tiro hecho” a la pregunta que le interesa, pero también ampliar sus conocimientos sobre el mundo de la energía, sin necesidad de tener una formación técnica previa.

Lo que más me gustó del libro es que no se limita a describir la situación actual o a repetir los tópicos habituales sobre la energía, sino que nos invita a reflexionar sobre el futuro y a imaginar escenarios posibles y deseables. En ningún momento se posiciona a favor o en contra de ninguna opción energética, sino que nos muestra los pros y los contras de cada una, así como los desafíos técnicos, económicos y sociales que implica cada una de ellas.

Sobre el autor

Pedro Fresco Torralba es un experto reconocido en el campo de la energía, con una amplia trayectoria profesional y académica. Licenciado en químicas por la Universitat de València, actualmente es Director General de AVAESEN, la asociación de empresas de energías renovables y otras tecnologías limpias de la Comunitat Valenciana. Anteriormente fue Director General de Transición Ecológica en la Generalitat Valenciana y trabajó en el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (MITECO), además de poseer casi 12 años de experiencia trabajando en distintas empresas del sector energético. 

Fresco también es profesor-colaborador del máster en energías renovables de la Universidad Internacional de Valencia (VIU) y colabora habitualmente o ha colaborado en distintos medios de comunicación, como divulgador en cuestiones de energía y ciencia: ejerce como analista y coordinador de contenidos en la sección Transición energética en el blog Agenda Pública, especializado en análisis político y económico global dentro del periódico El País, en la sección EconoNuestra en el diario Público y como articulista en la sección Medioambiente de El Confidencial

Además de este libro que hoy reseño, es autor de “El nuevo Orden Verde. Como la Transición Energética cambiará el mundo” publicado en 2020.

Resumiendo

En definitiva, considero que “El futuro de la energía en 100 preguntas” es una lectura muy recomendable para todos los que queréis saber más sobre el mundo de la energía y su importante papel en el desarrollo humano. Un libro que nos abre los ojos para ayudarnos a comprender mejor el presente y a prepararnos para el futuro de la energía que dependerá fundamentalmente de nuestras decisiones y acciones, ¿qué menos que éstas estén bien fundamentadas?

Si después de leer mi reseña crees que el libro podría interesarte, la editorial permite descargarse un fragmento en este enlace. 

En este otro enlace os dejo algunos de los post de MyTips dedicados a la Transición Energética, espero que os gusten y los compartáis con vuestros contactos.




USOS DEL H2. LA ESCALERA DE LIEBREICH

Probablemente antes de llegar hasta aquí habrás leído bastante sobre el Hidrógeno, puede que incluso aquí en MyTips donde ya hemos escrito varias veces sobre el tema. En este post iremos un poco más allá y hablaremos sobre algunos de sus posibles usos, pero sobre todo, de si tienen sentido desde el punto de vista técnico y/o económico.



Introducción al Hidrógeno

Como ya sabrás, el Hidrógeno, símbolo químico H, es el elemento más abundante en el universo, representando el 75% de la materia visible. En la atmósfera terrestre, es escaso (1 ppm en volumen) debido a su molécula ligera (H2) que escapa de la gravedad y se difunde en el espacio. Aun así, es el decimoquinto elemento más abundante en su superficie, aunque siempre se presenta en forma de compuestos (agua, H2O o en forma de hidrocarburos, moléculas más o menos complejas formadas por átomos de Hidrógeno y Carbono).

Hasta no hace mucho ni siquiera los geólogos y los químicos pensaban que pudiera existir yacimientos de Hidrógeno en el subsuelo, al menos, en grandes concentraciones, por eso hasta ahora era necesario producirlo, razón por la que no se considera una fuente de energía -como pueden ser el sol, el viento el gas natural o el petróleo- sino un vector energético, una forma práctica de transportar o almacenar la energía (como la electricidad o la gasolina).

Más abajo, en el apartado Artículos relacionados, aquí en MyTips te dejo un listado con otros post que quizás te interese leer.

Métodos de producción del Hidrógeno

Hay varios métodos para producir Hidrógeno (puedes encontrar más información en el apartado Artículos relacionados, aquí en MyTips). Actualmente, cerca del 96% del Hidrógeno global se produce a partir de combustibles fósiles, principalmente mediante reformado de gas natural con vapor de agua. Este proceso plantea preocupaciones por el uso de recursos no renovables y las emisiones de CO2 resultantes.

El restante 4% se produce mediante electrólisis del agua (H2O), proceso en el que se separa la molécula de agua en H2 y O mediante electricidad. En este caso, las emisiones de la producción de Hidrógeno dependerán de cómo se generó la electricidad empleada para “romper” la molécula de agua. Si esta electricidad es de origen renovable, la producción de Hidrógeno no supondrá emisiones, por eso se espera poder aprovechar el reciente auge de la generación eléctrica renovable -solar fotovoltaica y la eólica- para desarrollar la producción de Hidrógeno Verde (H2V) que reemplazaría a los combustibles fósiles y eliminaría los problemas de emisiones, contribuyendo así a la descarbonización de la economía.

Tampoco habría emisiones en caso de emplear H2 de origen nuclear -mediante electrólisis con electricidad (H2 rosa) o mediante procesos termoquímicos (H2 rojo)- nos evitaríamos el problema de la intermitencia de las energías renovables y tendríamos la preocupación acerca de la seguridad de las centrales nucleares, la gestión de sus residuos… así que de momento no voy a explorar esa línea.

Retomando el tema del H2V, muchos lo ven como una especie de “bala de plata” o “navaja suiza” que sirve para todo, como refleja la siguiente imagen.

Figura 1. El H2 como una solución para cualquier problema, como una navaja suiza.

Pero como cualquiera sabe, una navaja suiza puede serte muy útil en caso de apuro, pero dista mucho de ser la herramienta ideal para cualquier situación, y de esto tratará este post.

“Una navaja suiza puede resultar una herramienta muy útil en muchas situaciones, pero no es la herramienta ideal para todos tus problemas. Lo mismo pasa con el Hidrógeno”

¿Qué es la Escalera del Hidrógeno Limpio, o la Escalera de Liebreich?

La Escalera del Hidrógeno Limpio es un gráfico que clasifica los casos de uso del Hidrógeno limpio (entiéndase como H2V, sin emisiones o con bajas emisiones) en función de su probabilidad de éxito frente a otras tecnologías limpias contra las que tendrá que competir.

Esta clasificación es similar a la de los electrodomésticos en función de su eficiencia energética; va desde la A (usos inevitables en los que no existe un reemplazo para el Hidrógeno) hasta la G, donde se recopilan usos en los que el Hidrógeno no resulta competitivo al existir mejores alternativas, atendiendo a criterios como costes, simplicidad, seguridad y conveniencia.

Su creador es Michael Liebreich, quien se define a sí mismo como “Conferenciante, analista, escritor, asesor, inversor en la economía del futuro. Presentador del podcast Cleaning Up sobre liderazgo en la era del cambio climático”. Según dice, la escalera “es mi intento de poner los casos de uso del Hidrógeno limpio en una especie de orden de mérito” ya que en su opinión el Hidrógeno no es la solución idónea para todos los casos.

Aplicaciones del Hidrógeno, según la Escalera de Liebreich

La Escalera reconoce cuatro principales aplicaciones del Hidrógeno, a saber:

  1. Uso como materia prima y en ciertos procesos industriales.
  2. Generación de energía.
  3. Transporte, donde distingue 2 subcategorías: por un lado Transporte Aéreo y Marítimo y por otro el Transporte Terrestre.
  4. Calefacción.

Cada una de estas cuatro grandes categorías recoge distintas posibles aplicaciones del Hidrógeno en las que su uso puede o no ser la mejor opción.

Figura 2: La escalera del H2 limpio y la competencia de otras tecnologías

Mi resumen y opinión personal

Lo primero, reconocer que no soy un experto en el tema. Me interesa la Transición Energética desde diferentes ángulos y procuro aprender. Fruto de mis “investigaciones” sobre el tema encontré este esquema que me pareció muy útil para poder separar el grano de la paja en todo este jaleo de proyectos de H2.

Lo segundo, no es mi intención “fusilar vilmente” la publicación de Michael Liebreich. Su gráfico de la escalera compila muy bien todo lo que detalla en su artículo (o viceversa, su artículo desgrana toda la información que hay en el gráfico) y en los enlaces que os he dejado más abajo podéis ampliar toda esta información si os apetece.

Como indicaba más arriba, la gran mayoría del H2 empleado actualmente es de origen fósil, por lo que su producción implica emisiones de CO2. Sus principales usos se dan en la industria del refino (41%), en la producción de amoniaco (34%) y en la de metanol (13%) y, en cantidades menores, en otros múltiples procesos industriales.

Tan solo reemplazar el actual H2 “sucio” (de origen fósil) por H2V, ya supondría un reto enorme tanto en la “parte eléctrica” (aumento de capacidad de generación, redes de distribución eléctrica, capacidad de almacenamiento para combatir la intermitencia de la generación renovable) como en la red de distribución del H2 (almacenamiento y redes de transporte) que quizás sean las dificultades más evidentes que vemos los “técnicos”, pero no debemos olvidar los aspectos regulatorios y financieros.

Por todo ello, aumentar la necesidad de H2 para emplearlo en nuevos usos en los que pueden existir otras opciones más adecuadas no parece lo más lógico.

Figura 3. La Cadena de Suministro del Hidrógeno. Fuente: Decarbonisation Tecnology (agosto 2023)

Simplemente hay usos en los que no hay alternativa que pueda reemplazar el uso del H2, esos deberían ser los primeros en pasarse al H2V mientras que hay otros que podrían descarbonizarse mediante otras tecnologías más adecuadas.

Los primeros son los que Liebreich clasifica en la categoría A, y marca en color Rojo en su esquema, destacando “sin alternativa real al H2”. Son los procesos de Hidrogenación, Hidrocracking e Hidrodesulfuración de la industria de refino. En ellos, el H2 no actúa como combustible, sino como materia prima sin que exista nada que pueda reemplazarlo en esta función. En estas aplicaciones, la molécula de H2 es fundamental para que se produzcan las reacciones químicas necesarias para obtener distintos productos a partir del petróleo crudo o para que los productos refinados cumplan con las especificaciones de calidad requeridas.

Lo mismo ocurre con la fabricación de Fertilizantes a partir del amoniaco (el 70% de la producción de amoniaco se destina a fertilizantes sintéticos). La molécula de H2 se combina con el Nitrógeno (N), un gas diatómico obtenido del aire para formar la molécula del amoniaco NH3 mediante el proceso de Haber-Bosch. Sin fertilizantes sintéticos peligraría la alimentación de la mitad de la población mundial como muy bien explica Vaclav Smil en su libro “Cómo funciona el mundo”.

En cuanto a la producción de Metanol, además de la producción a partir del metano (CH4), también podría realizarse a partir de biometano, de la biomasa. Mediante un proceso de pirólisis de biomasa o la biodegradación de la materia orgánica a través de la acción de microorganismos en ausencia de oxígeno, se produce biogás, una mezcla de metano (un 50%-70% del volumen) y CO2 más otros gases como H2, N2, O2 y sulfuro de hidrógeno. Tras un proceso de upgrading se retiran estos componentes indeseados, y el biogás se convierte en biometano, un compuesto idéntico al metano de origen fósil, que se considera de 0 emisiones netas.

En el apartado Para saber más he dejado algunos enlaces con artículos y/o noticias acerca de aplicaciones en las que el H2 no es la solución más acertada. Una de estas podría ser por ejemplo, la del uso de H2 para la calefacción o las cocinas domésticas, una aplicación fácilmente electrificable y descarbonizable (obviamente, si se usa electricidad de bajas emisiones) y mejor desde el punto de vista de la seguridad (nada de canalizaciones o depósitos de gases inflamables).

No se puede descartar la posibilidad de avances tecnológicos relacionados con el Hidrógeno que podrían cambiar esta clasificación en la escalera. Sin embargo, es igualmente probable que se produzcan en las tecnologías que compiten con el H2.

Personalmente veo dos tendencias o visiones en cuanto al hidrógeno. Por una parte, hay una visión similar al actual, con grandes infraestructuras de distribución que llevarían el H2 hasta los consumidores (de ahí el interés en la construcción de hidroductos y/o la reutilización de gasoductos) y otra de la creación de Clusters de Hidrógeno en las que productores y consumidores sean “vecinos”. Esta última opción creo que podría ser la más interesante para la reindustrialización de España, mucho mejor que la de exportadora de energía limpia ya sea electricidad verde, H2V o cualquier otro producto generado a partir de este .

Para saber más

En español

En inglés

Artículos relacionados, aquí en MyTips




UNA VISIÓN REALISTA DE LA TRANSICIÓN ENERGÉTICA

Tenía pendiente desde hace tiempo publicar algo sobre el artículo “The Energy Transition Confronts Reality” compartido por Daniel Yergin en LinkedIn.

En su momento me pareció un artículo que aunque breve, resultaba muy clarificador acerca de la problemática de la Transición Energética. Lo dejé apartado para leerlo con detenimiento y preparar alguna publicación para el blog, pero lo fui postergando, hasta que uno de mis referentes de LinkedIn para estos temas, Manuel Parra Palacios lo compartió y volvió a aparecer en mi feed de noticias, así que me puse manos a la obra. Espero que el resultado os parezca interesante.



Por si no lo conocíais, Daniel Yergin es un destacado experto en energía y una autoridad reconocida en el campo de la geopolítica energética que a lo largo de su carrera ha desempeñado roles clave en varias organizaciones y empresas líderes en el sector energético. Yergin ha publicado numerosos libros sobre energía y geopolítica, incluyendo “The Prize: The Epic Quest for Oil, Money, and Power” (1991), con el que ganó el Premio Pulitzer y que se ha convertido en un clásico en el campo de la energía. Otros libros notables incluyen “The Quest: Energy, Security, and the Remaking of the Modern World” (2011) y “The New Map: Energy, Climate, and the Clash of Nations” (2020).

En este enlace podréis leer la entrada que le dedica la Wikipedia en inglés. Con semejante currículo, no es de extrañar que sea uno de los autores que intento seguir para aprender sobre la Energía.

DAVOS/SWITZERLAND, 28JAN12 – Daniel Yergin, Chairman, IHS CERA, USA and Oil & Gas Community Leader 2012; Global Agenda Council on Energy Security is captured during the session ‘Global Energy Outlook’ at the Annual Meeting 2012 of the World Economic Forum at the congress centre in Davos, Switzerland, January 28, 2012.

Copyright by World Economic Forum
swiss-image.ch/Photo by Remy Steinegger

¿Qué dice el artículo?

Según Yergin y otros, el análisis económico se ha dejado de lado en este proceso de Transición Energética. Comenta que este proceso que estamos viviendo presenta dos diferencias fundamentales con las anteriores transiciones energéticas (sí, porque la Humanidad ha vivido ya otras transiciones energéticas):

  • Es impulsado sobre todo por medidas políticas, no por razones tecnológicas o económicas. Por ejemplo, antes de la Revolución Industrial, la gente quemaba leña, carbón vegetal y/o estiércol seco para calentar las casas y cocinar los alimentos, y dependía de la fuerza muscular, el viento y los molinos de agua para moler los cereales. Para el transporte se utilizaban carros tirados por animales. Pero en los siglos XVI y XVII, a medida que las economías crecían y se volvían más sofisticadas, el consumo de leña y carbón vegetal se disparó creando una escasez de estos combustibles y un aumento de sus precios, razón que motivó que los ojos se volvieran hacia el carbón: abundante, accesible, más barato, con una alta densidad energética, lo que lo convertía en el combustible ideal para la tecnología más moderna de la época, las máquinas de vapor.
  • No es aditiva -es decir las nuevas energías no se suman al mix actual, sino que deben sustituir por completo a los combustibles fósiles (carbón, petróleo y gas natural) que suponen el 80% de la energía consumida en el mundo- y la intención es que la sustitución sea muy rápida, dada la situación de Emergencia Climática que vivimos. Las anteriores transiciones energéticas se desarrollaron a lo largo de un siglo o más, y no supusieron la desaparición de ninguna fuente de energía, sin embargo, Europa pretende convertirse en un continente de cero emisiones netas de CO2 en 2050. Estas prisas pueden provocar choques de oferta y afectar a los precios de la energía.
Evolución histórica del mix energético global. Fuente: Grubler et al. (2012)

Dado el enorme peso de los combustibles fósiles en el consumo de energía mundial, está claro que la Transición Energética hacia fuentes renovables y electrificación presenta desafíos significativos:

  • La Seguridad Energética, que implica garantizar suministros adecuados y a precios razonables, así como protección frente a riesgos geopolíticos (por ejemplo, la invasión de Ucrania en febrero de 2022) y dificultades económicas. El mayor peso que se ha concedido a la Seguridad Energética ha podido provocar que la preocupación por el Cambio Climático haya perdido parte de la atención.
  • La escala masiva del sistema energético global, las tremendas necesidades de energía del mundo actual se satisfacen actualmente con los combustibles fósiles (transporte, calefacción, calor industrial, generación eléctrica…) y no es fácil cubrir todas esas necesidades con fuentes renovables.
  • La división Norte-Sur, mientras que la principal preocupación del “Norte Global” (Europa Occidental, EEUU, Canadá, Japón, Australia y Nueva Zelanda) es el Cambio Climático, el “Sur Global” (África, América Latina, algunos países del sur y el sudeste asiático) tiene otras prioridades como lograr un crecimiento económico, la reducción de la pobreza, la mejora de la salud y el desarrollo de infraestructuras públicas, para lo cual van a necesitar una energía accesible (tecnologías disponibles a la escala necesaria y a un precio que puedan pagar).
  • Las necesidades de materiales para la Transición Energética. Los requerimientos materiales de la transición implican un cambio de las compañías del “Big Oil” a las compañías de las “Big Shovels”, es decir, de la extracción de petróleo y gas a la extracción y procesamiento de los minerales necesarios para la electrificación, como el cobre, el litio y el cobalto. La demanda de estos y otros minerales aumentará enormemente, pero no será fácil de abastecer ya que la apertura de nuevas minas enfrenta desafíos complejos de permisos y oposición gubernamental y/o ciudadana en algunos países.

Mi opinión personal

No soy un experto, pero llevo tiempo leyendo sobre el tema y considero que para lograr una Transición Energética justa es fundamental que los responsables políticos y el público general comprendan a fondo todos los aspectos que se mencionan en el artículo.

Por lo que se ve en los medios no especializados, parece que los combustibles fósiles puede ser fácilmente sustituidos con las energías renovables, y esto es así porque se comete el error de confundir ENERGÍA con ELECTRICIDAD, cuando esta última es el 15-20% del total de energía consumida a diario. Pero es que ni siquiera en la generación eléctrica será fácil reemplazar a los combustibles fósiles, si consideramos la variabilidad propia del recurso renovable (y que cuando este falta, la generación se completa gracias a ciclos combinados que queman gas natural) y la necesidad de invertir en almacenamiento para mitigarla y en redes eléctricas para aprovechar los momentos de máxima producción.

Como recuerda Vaclav Smil en su libro “How The World Really Works”, los “4 pilares esenciales de la Civilización Moderna” -cemento, acero, plásticos y el amoniaco como fertilizante- dependen enormemente de los combustibles fósiles y a medio plazo, seguiremos necesitándolos para estos usos, al menos, hasta que se desarrollen nuevas tecnologías.

Numerosos estudios indican que seguiremos necesitando los combustibles fósiles en las próximas décadas; por eso son necesarias las inversiones en el sector como indica la OPEP (obviamente, porque es parte interesada). Pero hay reticiencia a invertir en el suministro tradicional de petróleo y gas se debe a la preocupación por los costes, la incertidumbre sobre la demanda a largo plazo , la presión de los inversores para centrarse en la rentabilidad y ¿por qué no decirlo claramente? por problemas de imagen. De cara a la opinión pública, los fondos de inversión quieren mantener una imagen de responsabilidad social y compromiso con lucha contra el cambio climático que hace que no sea bien visto el que inviertan en oil & gas.

La siguiente gráfica extraída del IEA World Energy Outlook 2021 muestra las consecuencias de esto: mientras que las inversiones en Oil & Gas estaban en niveles acordes con la política NZE (Net Zero Emmisions, Emisiones Netas Cero en 2050), las inversiones en Energías Renovables eran tres veces menos de las necesarias para alcanzar ese mismo objetivo.

Inversiones en producción de Oil & Gas vs inversiones en Energías Limpias. Fuente: IEA World Energy Outlook 2021 

Mientras que los países desarrollados se preocupan por la calidad de la atmósfera y la reducción de emisiones, la preocupación de los países en vías de desarrollo es disponer de combustibles más limpios para cocinar, calentarse y alumbrarse en lugar de tener que recurrir a quemar madera o residuos. ¿Es justo pretender retrasar el desarrollo económico de estos países con la excusa del Cambio Climático cuando los actuales países ricos lo son por haber explotado antes los recursos fósiles? ¿Cuando las emisiones per capita en los países desarrollados son varias veces mayores a las de estos países? ¿Podemos culparles de insolidarios? ¿Deberíamos ayudarles a sufragar su Transición Energética? La búsqueda de Europa de proveedores alternativos para el gas natural ruso alteró los mercados internacionales, elevando sus precios y haciendo que países pobres no pudieran costearlo.

Consumo energético por persona durante 2019 en todos los países de la Tierra.
Fuente de la imagen: Our World in Data

Sacar del mix energético a determinadas tecnologías, puede ser contraproducente para la economía, pero también para el medioambiente, como muestra este reciente estudio sobre las consecuencias de la sustitución de la producción eléctrica de origen nuclear por combustibles fósiles. Tenemos el reciente ejemplo del embargo a los productos energéticos rusos como consecuencia de la invasión de Ucrania: Alemania planeaba deshacerse de la energía nuclear reemplazándola con el gas natural barato que importaba de Rusia, pero con la invasión de Ucrania y el embargo a Rusia tuvo que recurrir a quemar carbón para la generación eléctrica y reservar gas para otros usos. Aun así, ha cerrado las últimas centrales nucleares y ha puesto en marcha en tiempo récord infraestructuras para recibir GNL, gran parte proveniente de EEUU extraido mediante técnicas de fracking, opción rechazada en Europa por contaminar acuiferos y por sus emisiones de metano, a las que habría que sumar las debidas a su transporte.

A corto y medio plazo, no creo que podamos prescindir de ninguna tecnología por razones ideológicas, a riesgo de comprometer el suministro energético, especialmente si como en el caso de la generación nuclear es confiable y bajísima en emisiones (sin olvidar el problema de los residuos). Es cierto que la construcción de nuevas centrales nucleares es cara y lenta -lo estamos viendo con la construcción de las centrales nucleares más recientes- pero lo es así precisamente por la preocupación por su seguridad. También se están desarrollando los SMR, los Small Modular Reactors o pequeños reactores modulares, más pequeños, de construcción estandarizada (por lo tanto, fabricación más rápida y económica), con seguridad mejorada y mayor flexibilidad operativa.

Tal vez la construcción de centrales nucleares clásicas y/o el desarrollo de los SMR lleven demasiado tiempo y antes se haya conseguido el despligue de más generación renovable (con almacenamiento, por supuesto o haremos un pan con unas tortas), pero mientras tanto, no creo que sea buena idea prescindir de centrales nucleares que puedan seguir operando con seguridad.

TECNOLOGÍA MÍNIMO PROMEDIO MÁXIMO
Carbón 740 gCO2eq/kWh 820 gCO2eq/kWh 910 gCO2eq/kWh
Gas 410 gCO2eq/kWh 490 gCO2eq/kWh 650 gCO2eq/kWh
Nuclear 3,7 gCO2eq/kWh 12 gCO2eq/kWh 110 gCO2eq/kWh
Tabla comparando los valores de emisiones durante el ciclo de vida -mínimo, promedio y máximo- de Gases de Efecto Invernadero (en gCO2eq/kWh) consideradas por el IPCC para las centrales térmicas de carbón, gas y nucleares. No parece que la decisión alemana de cerrar sus nucleares sea beneficiosa para la lucha contra el cambio climático.

No debería imponerse una solución única “por decreto” (electrificación), cuando la técnica nos está dando otras posibles soluciones, aunque quizás sólo para ciertos nichos (biocombustibles, efuels…). Debe apostarse por la eficiencia energética (aunque paradójicamente, las tecnologías más eficientes requieren de recursos minerales más escasos o más difíciles de procesar), pero sobre todo por evitar el derroche de energía.

Tampoco cometer el error de fomentar una “burbuja de las renovables” (principalmente generación eléctrica fotovoltaica y eólica) olvidando otras como la energía termosolar de concentración o las hidroeléctricas de bombeo, que dependen menos de tierras raras y tienen la ventaja adicional de la capacidad de almacenamiento que ayuda a mitigar la variabilidad de las renovables. Sin olvidar las necesidades de inversión en la red eléctrica, como ha recordado a España recientemente la UE.

Yergin menciona un documento de 2021 el economista francés Jean Pisani-Ferry para el Peterson Institute for International Economics, donde señalaba que avanzar demasiado rápido hacia las emisiones netas cero podría precipitar “un choque adverso en la oferta, muy parecido a los choques de los años setenta”. Advierte de que “una transición precipitada es poco probable que sea benigna y los responsables políticos deberían prepararse para decisiones difíciles”.

No es el único que hace estas advertencias:

En sus numerosos escritos y declaraciones, Vaclav Smil también subraya los tremendos desafíos técnicos y económicos que enfrenta la transición energética. Afirma que ésta requiere una planificación y ejecución a largo plazo, con un enfoque gradual y pragmático, no puede ser impulsada por cambios abruptos o radicales. Aboga por una diversificación de las fuentes de energía para asegurar la seguridad y estabilidad del suministro energético, subrayando también la importancia de la eficiencia energética (hacer lo mismo o más empleando menos energía), pero sobre todo la reducción del desperdicio de energía ¡la energía más limpia es la que no se utiliza!

Bjørn Lomborg, en su libro “El ecologista escéptico” defiende ideas similares. Aunque no niega el cambio climático, si que piensa que el excesivo alarmismo conduce a malas soluciones, caras y poco efectivas. Afirma que el enfoque principal de reducir las emisiones de gases de efecto invernadero mediante la eliminación de combustibles fósiles, es ineficiente desde el punto de vista económico y puede tener impactos negativos en el crecimiento y el desarrollo por la asignación excesiva de recursos para abordar el cambio climático en detrimento de otros problemas importantes, como la pobreza, la salud y la educación. Lomborg piensa que las medidas de adaptación frente al cambio climático (fortalecimiento de infraestructuras, la mejora de sistemas de alerta temprana, la gestión adecuada de recursos hídricos y el desarrollo de estrategias de respuesta ante desastres naturales, etc) son más efectivas y menos costosas que los esfuerzos para reducir drásticamente las emisiones. También plantea que es necesario adoptar políticas que se centren en la investigación y desarrollo de tecnologías más limpias y eficientes, en lugar de confiar exclusivamente en la reducción de emisiones. Sostiene que, a través de la innovación, se podrían encontrar soluciones más rentables y factibles para reducir las emisiones sin sacrificar el crecimiento económico.

Será necesario el desarrollo de nuevas minas y de instalaciones de procesamiento para tratar todos los minerales necesarios para la Transición Energética. Esto no se consigue de un día para otro y debe vencer la resistencia de la sociedad. El desequilibrio entre demanda y oferta de materias primas -aunque sea temporal- encarecerá las energías renovables.

No debemos olvidar que la industria minera es muy dependiente de los combustibles fósiles, como recuerda Antonio Turiel en su libro “Petrocalipsis“. Otros directamente afirman que no existen reservas suficientes de minerales para satisfacer la demanda, es el caso de Alicia Valero en su libro “Thanatia, límites materiales de la transición energética“, así que conforme escaseen los materiales, más energía habrá que emplear para separar el mineral de interés del inservible (mayor consumo de energía fósil y agua, por ejemplo).

Demanda de minerales críticos necesarios para cubrir las necesidades globales de baterías en 2035 vs la demanda en 2020 y número de nuevas minas/plantas de producción necesarias.

Conviene no olvidar el riesgo de cambiar unas dependencias por otras, evitando a los países productores de hidrocarburos para caer en brazos de los países con una posición dominante en materias primas y tecnologías relacionadas con la transición energética, principalmente China como denunciaba Antonio Brufau, presidente de REPSOL. Ya tenemos el precedente, cuando en 2010 China interrumpió la exportación de tierras raras a Japón a raíz de una disputa territorial, por eso la UE quiere poner en marcha planes de exploración de yacimientos de minerales críticos para la Transición Energética en el continente.

Aunque la sociedad quiere descarbonización, vemos como el rechazo a las mega instalaciones de renovables aumenta cada día. Tampoco quieren explotarse recursos geológicos por razones medioambientales (minas de uranio, litio, yacimientos de gas, etc) en un claro ejemplo de mentalidad NIMBY (Not In My Backyard, no en mi patio trasero).

Debemos ser conscientes del Trilema de la Energía y que las decisiones que se tomen afectaran a todas las vertientes del mismo: seguridad de suministro, precio y medioambiente y que muy probablemente nos veremos obligados a cambiar nuestros hábitos de consumo. Hay quien no entiende eso, aunque parece que parte de la población estaría dispuesta a asumir recortes en sus libertades… Entramos ahí en temas ya menos técnicos y más relacionados con movimientos políticos, económicos y sociales como el decrecimiento.

Para saber más

Daniel Yergin, enlace al apartado “About” en la web de Daniel Yergin.

Majority of Europeans say the war in Ukraine and high energy prices should accelerate the green transition, resumen de los resultados de la encuesta 2022-2023 del Banco Europeo de Inversiones.

Visualizing the History of Energy Transitions, estupenda infografía en la web Visualcapitalist que complementa a la perfección el artículo en el que explica las anteriores transiciones energéticas.

Analysis of 20 Energy Scenarios Shows Oil and Gas to Remain Critical Through 2050, artículo en EnergyNow sobre los resultados de un nuevo análisis de 20 escenarios diferentes de demanda mundial de energía. Según el informe, el petróleo y el gas seguirán siendo necesarios en el futuro. Dos tercios de los escenarios analizados indican que los combustibles fósiles representarán más del 50% de la demanda mundial de energía en 2045, en comparación con el 80% en 2021, por eso los analistas energéticos advierten que es necesario aumentar la inversión en la producción de petróleo y gas para evitar escasez de energía mientras que en paralelo el mundo trabaja en la reducción de emisiones.

When China invades Taiwan – some energy consequences, artículo del 10/05/2023 publicado por Sir Dieter Helm (profesor de Política Económica en la Universidad de Oxford) sobre las repercusiones en los mercados energéticos de una posible invasión China de Taiwan y se señala la creciente dependencia de la Unión Europea y Estados Unidos de China para minerales críticos en la transición hacia la neutralidad de carbono. De nuevo geopolítica y energía se dan la mano.

The Modern World can’t exist without these four ingredients. They all require fossil fuels. Artículo de Vaclav Smil en la revista Time, adaptando parte del contenido de su libro How the World really works.

“Net Zero” Will Mean a Mining Boom, otro artículo de Yergin en LinkedIn sobre la relación entre las energías renovables y la extracción de minerales.

The raw-materials challenge: How the metals and mining sector will be at the core of enabling the energy transition paper de la consultora McKinsey & Company acerca de los desafíos del sector de la minería y los metales para cubrir las necesidades de materias primas para la transición energética.

In the transition to clean energy, critical minerals bring new challenges to energy security, informe de la IEA destacando que la transición hacia energías limpias requiere una cantidad significativa de minerales, como el litio, níquel, cobalto, manganeso, grafito y elementos de tierras raras. Estos minerales son necesarios para la fabricación de baterías, turbinas eólicas y vehículos eléctricos.

The state of Clean Technology Manufacturing, informe de la IEA de mayo de 2023 en el que destaca que China sigue y seguirá siendo el líder en la fabricación de tecnologías limpias, si bien parece que se están haciendo esfuerzos para diversificar las cadenas de suministro y reducir la dependencia de China.

Energía y desigualdad, un matrimonio muy bien avenido, artículo de Ignacio Mártil de la Plaza en el blog BBVA OpenMind.  El artículo muestra la gran desigualdad en el consumo energético per cápita entre diferentes países y regiones, relacionado con las disparidades económicas. Los países más pobres tienen un consumo energético muy bajo, mientras que los países más ricos presentan un consumo mucho mayor.

Fact Energy: La sostenibilidad que viene, obra de Pablo Foncillas y editada por DEUSTO en colaboración la Fundación Naturgy. Usando datos y ejemplos prácticos, intenta explicar de forma cercana y divulgativa algunas ideas que tenemos alrededor de la energía en general, no sólo de la electricidad. El libro puede descargarse gratuitamente.

La energía nuclear salvará el mundo, del divulgador Alfredo García, conocido en redes como @OperadorNuclear.

Transitar hacia modelos alimentarios agroecológicos basados en el territorio, artículo del 12/05/2023 en la revista on line 15/15\15 en la que entre otras cosas trata de cómo la agricultura depende de los combustibles fósiles : maquinaria agrícola, bombeo de agua en el regadío, producción de fertilizantes de síntesis, todo tipo de plásticos de uso agrícola, etc. que afecta a toda la cadena que va desde la producción, a la distribución y al consumo.

El creciente coro de los escépticos de las energías renovables. Artículo en la web Climaterra.org destacando los límites y problemas de la transición hacia fuentes de energía limpia. La extracción intensiva de minerales, la escasez de recursos y el impacto ambiental son algunos de los desafíos señalados. La dependencia de la minería intensiva plantea interrogantes sobre la sostenibilidad y los efectos en el medio ambiente.

Los 25 materiales tecnológicos que faltarán en 50 años un corto documental de ElConfidencial.com con la participación de Alicia Valero, autora de “Thanatia, límites materiales de la transición energética”

La fiebre del coche eléctrico provocará la mayor crisis económica en siglos capítulo 3 de la mini serie documental Control Z de ElConfidencial.com en la que se muestran 6 posibles futuros desastrosos que todavía podemos evitar.

Artículos relacionados, aquí en My Tips




¿QUÉ ES LA INTELIGENCIA ARTIFICIAL GENERATIVA (IAG)?

Es muy probable que últimamente no hayas dejado de oir hablar de los aparentes “superpoderes” de ChatGPT, DALL-E y similares. Aquí en MyTips ya habíamos hablado con anterioridad acerca de la Inteligencia Artificial, el Aprendizaje Automático (Machine Learning) y el Aprendizaje Profundo (Deep Learning) con la intención de acercarlos al público general, así que ya estábamos tardando en hablar sobre la Inteligencia Artificial Generativa.



La inteligencia artificial generativa (IAG) es una rama de la inteligencia artificial que se dedica a crear datos o contenidos completamente nuevos a partir de los existentes, utilizando algoritmos de aprendizaje automático.

Esta tecnología ha existido desde hace mucho tiempo, y se remonta a la creación del chatbot Eliza en el MIT en 1966, pero los avances recientes en la IA generativa están revolucionando la forma en que se crea el contenido. Por ejemplo, una IAG puede generar imágenes, textos, vídeos, música o código que no existían antes, pero que se parecen a los que utilizó para aprender.

¿En qué se diferencia la IAG de la Inteligencia Artificial “normal”?

Aquí en MyTips ya habíamos hablado sobre Inteligencia Artificial (IA) -más abajo os dejo el enlace a post relacionados, por si no los habías leído ya- pero ¿qué diferencia hay entre “esa” IA y esta otra IAG?

La principal diferencia radica en los objetivos y la forma en que se utilizan para resolver problemas de aprendizaje automático.

La inteligencia artificial de la que ya habíamos hablado en este post recibe el nombre de IA discriminativa y se enfoca principalmente en tareas de clasificación/categorización es decir, en identificar y separar patrones específicos en los datos o en predecir una salida o etiqueta en función de una entrada dada, sin preocuparse por generar datos nuevos. Por ejemplo, una IA discriminativa podría ser entrenada para distinguir entre perros y gatos en imágenes, clasificando cada imagen como “perro” o “gato”.

Por contra, la IA generativa se enfoca en la generación de datos nuevos y realistas, es decir, en la creación de nuevos conjuntos de datos que sean similares a los datos originales con los que fue entrenada. Durante su entrenamiento, estos modelos aprenden la distribución subyacente de los datos y, a partir de esta, generan datos completamente nuevos pero similares a los datos originales. Por ejemplo, una IA generativa podría ser entrenada para generar imágenes completamente nuevas de perros y gatos que sean indistinguibles de las imágenes reales.

Resumiendo y simplificando mucho, una IA discriminativa, a partir de “estudiar” miles de fotografías etiquetadas de perros y gatos (miles de ejemplos de lo que es un perro y lo que es un gato) “aprende” como distinguirlos/clasificarlos (animales de 4 patas, 2 orejas, las de los perros generalmente más grandes, un hocico que en los perros suele ser más pronunciado que en los gatos, etc) mientras que la IA generativa, a partir de “estudiar” miles de ejemplos “aprende” cuáles son las características de un gato, de forma que cuando le pidamos que se invente un gato será capaz de crear uno similar a uno real, con todas sus características.

Algunos ejemplos de IAG son:

  • GPT-3 (Generative Pre-trained Transformer 3) y GPT-4: Es un modelo de lenguaje natural de gran tamaño (LLM, de Large Language Model) basado en redes neuronales artificiales, capaz de generar textos coherentes y fluidos en varios idiomas. Fue desarrollado por la empresa OpenAI y es considerado uno de los más avanzados del mundo en la actualidad.
  • DALL-E: Es un modelo de inteligencia artificial desarrollado también por OpenAI que puede crear imágenes realistas a partir de descripciones textuales. Por ejemplo, si se le pide que genere una imagen de un “elefante rosa tocando la guitarra”, DALL-E producirá una imagen de un elefante rosa tocando la guitarra de manera realista.
  • Stable Diffusion: es un modelo de aprendizaje automático basado en la técnica de difusión, que se utiliza para generar imágenes realistas a partir de “ruido aleatorio”. Permite generar imágenes de alta calidad con una mayor eficiencia y calidad que otros modelos de aprendizaje automático; las imágenes generadas son más consistentes y menos propensas a tener errores. A diferencia de modelos de la competencia como DALL-E, Stable Diffusion es de código abierto y no limita artificialmente las imágenes que produce.
  • Midjourney: Midjourney es una inteligencia artificial capaz de generar imágenes a partir de descripciones textuales, similar a Dall-e de OpenAI y al Stable Diffusion de código abierto. Es creación del laboratorio independendiente de investigación Midjourney.
  • AIVA (Artificial Intelligence Virtual Artist): Es un programa de inteligencia artificial que puede componer música original en varios géneros y estilos. Se le da una melodía o un género musical y el programa crea una pieza musical completa, incluyendo instrumentos y armonías.
  • DeepDream: Es un programa desarrollado por Google que utiliza una red neuronal para analizar y modificar imágenes existentes. El programa busca patrones en las imágenes y los amplifica, creando imágenes surrealistas y psicodélicas.
  • Bard: es un bot conversacional desarrollado por Google, como respuesta a ChatGPT, al que muchos consideran una verdadera amenaza al prácticamente monopolio de Google en las búsquedas en internet. Está basado en LaMDA de Language Model for Dialogue Applications (modelo de lenguaje para aplicaciones de diálogo) una familia de modelos de lenguaje desarrollados por Google.
  • Runway ML: Es una plataforma que permite a los usuarios crear modelos de inteligencia artificial generativa sin necesidad de programación. Ofrece herramientas para crear modelos de síntesis de voz, imágenes y video. Como ellos mismos dicen, “Runway es un nuevo tipo de suite cretiva. Una donde la IA es un colaborador y donde cualquier cosa que puedas imaginar puede ser creada”… su eslogan comercial es “Everything you need to make anything you want”.

Estas quizás sean las de un uso “más serio” o que pueden dar una idea de las tremendas capacidades de la IAG; pero hay muchas más. Algunas son meros “ejercicios” académicos y otras no son más que simples entretenimientos como esta IA que no hace tanto se hizo muy popular porque “daba vida” a fotografías antiguas. Otras muchas IAG están “embebidas” -o lo estarán- en software que utilizamos a diario, en forma de asistentes, chatbots, etc. Un ejemplo, Copilot de GitHub una IA que ayuda a los usuarios de esta plataforma para desarrolladores software, las intenciones de Microsoft de dotar a su suite ofimática Office de un asistente basado en Inteligencia Artificial o las de Google para Gmail y Googel Docs.

¿Cómo funciona la IAG?

No soy un experto en el tema, así que me limitaré a dar unas pinceladas sobre el principio de funcionamiento de la IAG.

Algunas de las técnicas empleadas en las IAG son las siguientes:

  • Redes Generativas Antagónicas (GAN, siglas en inglés de Generative Antagonic Networks)
  • Modelos Autorregresivos (AR)
  • Modelos Variacionales (VAE)

Redes generativas antagónicas

Las redes generativas antagónicas (GAN, por sus siglas en inglés) es una de las técnicas más populares y potentes para crear IAG.

Fueron presentadas por Ian Goodfellow y sus colegas en 2014. Goodfellow había trabajado como científico investigador en Google Brain (un equipo de investigación de Deep Learning bajo el paraguas de Google AI) y fue director de aprendizaje automático en Apple. Goodfellow ha realizado varias contribuciones importantes al campo del aprendizaje profundo (aquí sus artículos en Google Académico)

Las GAN son dos redes neuronales artificiales -una red generadora y otra discriminadora- que compiten entre sí. La red generadora se esfuerza en crear datos falsos con el objetivo de engañar a la red discriminadora, quien a su vez intenta distinguir entre los datos reales y los falsos. De esta manera, ambas redes se entrenan mutuamente, mejorando sus respectivas capacidades para generar y detectar datos.

Modelos Autoregresivos (AR)

Se trata de un tipo de modelo en el que se predice el valor de una variable basándose en sus valores previos. Un modelo AR utiliza la información pasada para hacer una predicción de la variable en el futuro. Estos modelos son útiles en la generación de texto, donde se pueden utilizar las palabras anteriores para predecir la siguiente palabra, por ejemplo, en la función de “Teclado Predictivo” de un smartphone.

Modelos Variacionales (VAE)

Los modelos variacionales (VAE) son una clase de modelos generativos que se utilizan para la creación de imágenes y otros tipos de datos complejos. Estos modelos se basan en la teoría de la probabilidad y en la capacidad de aprendizaje de las redes neuronales.

Por ejemplo, pueden crear imágenes de caras que no existen, pero que se parecen a las caras reales. Los VAE operan mediante tres etapas:

1. Primero, toman una entrada -siguiendo con el ejemplo anterior, la imagen de una cara- y la transforman en un código compuesto por dos partes: una media y una varianza. Estas dos partes definen una distribución de probabilidad, generalmente una gaussiana, que representa la entrada de forma compacta.

2. A continuación, los VAE eligen al azar un valor de esa distribución y lo utilizan para reconstruir la entrada original, como la imagen. Este valor es una variable aleatoria latente que captura las características esenciales de la entrada.

3. Finalmente, comparan la entrada original con la reconstrucción y ajustan los parámetros del modelo para minimizar la diferencia entre ambas. De esta manera, el modelo aprende a generar datos similares a los que ha “visto”.

Los VAE tienen varias aplicaciones, como eliminar ruido en imágenes, crear nuevas imágenes, reducir dimensiones o clasificar objetos.

Así fue como una IAG fue capaz de pintar un cuadro imitando el estilo de Rembrandt. 347 años después de su fallecimiento, tenemos un cuadro nuevo.

¿Para qué sirve la IAG?

La IAG tiene muchas aplicaciones prácticas en diferentes sectores e industrias. Algunos ejemplos son:

  • Arte y entretenimiento: la IAG puede crear obras de arte originales, como pinturas, esculturas o música, imitando el estilo de artistas famosos o creando uno propio. También puede generar guiones, personajes o escenarios para películas, videojuegos o cómics.
  • Medicina y salud: la IAG puede generar imágenes médicas sintéticas, como radiografías, resonancias o ecografías, que sirvan para entrenar a los médicos o a los sistemas de diagnóstico automático. También puede generar modelos tridimensionales de órganos o tejidos humanos para la investigación biomédica o la impresión 3D.
  • Educación y formación: la IAG puede generar textos educativos o informativos sobre cualquier tema, adaptados al nivel y al idioma del lector. También puede generar ejercicios, exámenes o simulaciones para evaluar el aprendizaje o el desempeño de los estudiantes o los trabajadores.
  • Marketing y publicidad: la IAG puede generar imágenes o vídeos de productos o servicios que no existen todavía, pero que se ajustan a las preferencias o necesidades de los clientes potenciales. También puede generar slogans, logos o campañas publicitarias personalizadas para cada segmento de mercado.
  • Seguridad y privacidad: la IAG puede generar datos sintéticos que preserven la privacidad de las personas o las empresas, pero que mantengan las características estadísticas de los datos originales. Así se pueden compartir o analizar los datos sin riesgo de revelar información sensible o confidencial.

Conclusiones

La IAG es una tecnología innovadora y disruptiva que abre un mundo de posibilidades para la creatividad y la solución de problemas. Sin embargo, también plantea algunos desafíos éticos y legales que hay que tener en cuenta, como el riesgo de generar contenidos falsos (automatizar phishing) o engañosos (fake news) que puedan afectar a la verdad; un ejemplo, esta app que permite “clonar tu voz”, con multitud de usos “malvados”.

Otro frente es cómo afectan a los derechos de autor (como denuncian los guionistas de Hollywood o los ilustradores japoneses). Las IAG se entrenan con contenidos desarrollados por otros, estilos que luego pueden imitar.

Hay experiencia del uso de la tecnología para manipular a la opinión pública, por ejemplo, el escándalo de Facebook y Cambridge Analítica ¿cómo podría polarizarse la sociedad en un fuego cruzado de mensajes optimizados para una determinada audiencia, repletos de fotografías, vídeos y/o audios falsos indistinguibles de los reales?

Fotografía falsa de la detención de Donal Trump, generada por una IAG

Hay también preocupación de que destruya empleos “creativos” (redacción de textos, diseño gráfico, ilustradores, actores de doblaje, programadores, etc) que hasta ahora parecían encontrarse a salvo de la automatización pura y dura o de la Inteligencia Artificial discriminativa.

Los más optimistas afirman que como en anteriores ocasiones en la Historia, la aparición de una nueva tecnología implica la desaparición de algunos trabajos, pero también la creación de otros completamente nuevos que nadie podía haber imaginado hasta entonces, como por ejemplo la de prompt engineer, la persona que sabe cómo hacerle peticiones a la IA para que genere los mejores resultados de la manera más efectiva y eficiente. Otro empleo, menos glamuroso (y menos lucrativo) es el de entrenador de IA, un trabajo a menudo “relocalizado” en países con mano de obra muy barata. Pero un estudio de Goldman Sachs publicado el pasado 26 de marzo señalaba que, según estimaciones realizadas a partir de datos de EEUU y Europa, casi dos tercios de los trabajos actuales estaban expuestos a cierto grado de automatización de IA. La pregunta es entonces ¿cuál será el balance de nuevos puestos de trabajo creados frente a los destruidos?

Por la experiencia del pasado, toda revolución tecnológica ha supuesto la desaparición de empleos, la transformación de otros y la creación de algunos completamente nuevos. La cuestión con la IA en general y la IAG en particular es ¿cuál será el balance final?

En un post anterior dedicado a la IA ya veíamos como Stephen Hawking y Elon Musk advertían sobre los posibles peligros de la IA. Lo cierto es que el desarrollo parece imparable, y es rapidísimo, por eso, de nuevo Elon Musk (curiosamente uno de los socios fundadores de OpenAI, la empresa de ChatGPT), Steve Wozniak, Harari y otros firmaron un documento pidiendo una moratoria en el desarrollo de la IAG. Recientemente han sido también noticia las declaraciones de Geoffrey Hinton, ex ingeniero de Google y bautizado como “el padrino de la IA”. Aunque cree que ahora mismo la IA no es más inteligente que los humanos, muy pronto lo será y advierte de algunos riesgos: la creación de contenido digital cuya veracidad será imposible de comprobar para el “usuario promedio”, el reemplazo de trabajadores en una amplia gama de oficios y que los sistemas de IA se conviertan un día en armas autónomas, especies de “robots asesinos”.

Este post ha sido creado parcialmente empleando IAG: su estructura, algunos aspectos de su redacción, etc han sido revisados por una IAG (en concreto, ChatGPT 3.5 y ChatGPT 4 a través de su integración en el buscador Bing de Microsoft). La imagen que ilustra la cabecera de este post (ese robot sentado frente a una máquina de escribir en lo que parece el estudio de un escritor) fue generada por DALL-E. También he empleado la IAG para tratar de optimizar su posicionamiento SEO en buscadores…

Si bien mediante múltiples iteraciones y retoques podría haber ampliado el texto hasta convertirlo en todo un libro, ChatGPT todavía no es perfecto, y puede “alucinar” que es como sus creadores llaman a cuando la IAG directamente se inventa información que al estar tan bien redactada, puede parecer completamente cierta. Esto puede suponer un peligro si alguien pretende usar a una IAG como médico, para apoyo psicológico, etc.

Espero que este post escrito con la ayuda de una IAG os haya parecido interesante. Como siempre, tenéis disponible el apartado de Comentarios y muchas gracias por dedicar vuestro tiempo a leerme.

Para saber más

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¿QUÉ SON LOS BIOCOMBUSTIBLES?

Los biocombustibles se definen como combustibles sólidos (por ejemplo, la madera, el carbón vegetal), líquidos (como los utilizados en el transporte, de los que tratará principalmente este artículo) o gaseosos (como el biogás y el biometano) producidos a partir de biomasa, es decir, materia orgánica de origen vegetal o animal empleada como fuente de energía renovable.



Según la Directiva 2009/28/CE relativa al fomento del uso de energía procedente de fuentes renovables, se define biomasa como la fracción biodegradable de los productos, desechos y residuos de origen biológico procedentes de actividades agrarias (incluidas las sustancias de origen vegetal y de origen animal), de la silvicultura y de las industrias conexas, incluidas la pesca y la acuicultura, así como la fracción biológica degradable de los residuos industriales y municipales, por tanto, los recursos biomásicos provendrán de fuentes muy diversas y heterogéneas.

El origen de toda la energía contenida en la biomasa es el Sol. A través del proceso de la fotosíntesis las plantas utilizan la energía captada de la luz solar para fabricar sus estructuras. Esta energía pasa a los animales cuando éstos se alimentan de las plantas.

Imagen 1. La biomasa puede tener distintos orígenes, pero la energía que contiene siempre se debe al Sol. Fuente: “Biomasa, Biocombustibles y Sostenibilidad”, compilación de material didáctico para el proyecto TRANSBIOMA.

Para obtener los biocombustibles, es necesario transformar la biomasa a través de diferentes procesos, que dependerán de la composición, el origen y/o el estado en el que se presente esta biomasa. El siguiente esquema distingue distintos tipos de biomasa según estos factores.

Imagen 2. Posible clasificación de distintos tipos de biomasa, atendiendo a su composición, origen y su estado. Fuente: “Biomasa, Biocombustibles y Sostenibilidad”, compilación de material didáctico para el proyecto TRANSBIOMA.

Biocarburantes empleados en el transporte rodado

Aunque podríamos pensar que los biocarburantes son un desarrollo moderno, Rudolf Diesel, el inventor del motor diésel, demostró en la Exposición Universal de París de 1900 que su motor podía funcionar con aceite vegetal (en concreto, con aceite de cacahuete).

Los biocarburantes más conocidos utilizados para el transporte por carretera son: bioetanol (etanol producido a partir de biomasa), ETBE (siglas de etil tert-butil éter, producido a partir del bioetanol)  y FAME (acrónimo en inglés para Fatty Acid Methyl Esters o éster metílico de ácidos grasos).

Los biocombustibles pueden utilizarse directamente para sustituir a los combustibles fósiles equivalentes o bien mezclarse con estos en distintas proporciones.

Por ejemplo, el bioetanol y el ETBE se mezclan con la gasolina convencional y el FAME con el diésel de origen fósil. De forma similar, el bioqueroseno o biojet, se mezcla con el queroseno de aviación de origen fósil y el biometano con el gas natural.

Existen tres generaciones de biocarburantes, atendiendo al origen de la biomasa empleada en su fabricación. Estas tres generaciones tienen nombres tan originales como biocarburantes de primera, segunda y tercera generación.

Imagen 3. Las tres generaciones de biocombustibles. Fuente: MOOC “Energy Transition: innovation towards a low-carbon future”

Biocarburantes de primera generación

Los biocarburantes de primera generación se producen directamente a partir de cultivos alimentarios; por ejemplo: trigo, patata, maíz, remolacha azucarera y caña de azúcar (para la producción de etanol), aceite de colza, de girasol, de palma y de soja (para la producción de biodiésel).

Estos cultivos se transforman en distintos tipos de biocarburantes, como el bioetanol (etanol producido a partir de la fermentación de los azúcares presentes en los cultivos) y el FAME (producido a través de la transesterificación de aceites vegetales y grasas animales) que se utilizan para distintos fines.

El bioetanol se puede mezclar con la gasolina. Algunas mezclas comunes son las etiquetadas como E5, E10 y E85, con contenidos de bioetanol del 5%, 10% y 85%, respectivamente.

El ETBE puede producirse a partir del bioetanol y se incorpora a la gasolina para reducir la formación de contaminantes en el escape de los vehículos y aumentar el índice de octano, reemplazando así al éter metil ter-butílico (MTBE) que es nocivo para el medioambiente.

El FAME puede mezclarse con el diésel de origen fósil en distintas proporciones. En los surtidores pueden encontrarse mezclas etiquetadas como B7 y B10 que contienen respectivamente un 7% y un 10% de FAME.

La mayoría de los biocarburantes utilizados en Europa se basan en cultivos alimentarios y forrajeros cultivados en tierras agrícolas fértiles. En 2020, los cultivos alimentarios y forrajeros representaban el 92% del bioetanol mezclado con gasolina, el 55% del biodiésel y el 7% del biometano. Apenas algo más de la mitad de estas materias primas se cultivan en Europa y muchas de ellas se importan casi en su totalidad, como ocurre con la soja (Sudamérica) o el aceite de palma (Indonesia y Malasia). En el caso de la colza, las importaciones han aumentado para poder atender a la demanda después de la entrada en vigor de la Directiva Europea de Energías Renovables (DER) en 2010, que establecía un objetivo del 10% de energías renovables para el transporte en 2020 para cada estado miembro.

Imagen 3. Volúmenes de biodiésel, bioetanol y biometano consumidos en el sector del transporte en 2020. Fuente: IFEU (2023)

La primera generación puede ser considerada como una tecnología madura y desarrollada y pueden producirse en grandes cantidades utilizando técnicas agrícolas tradicionales.

Sin embargo, no todo son ventajas para este tipo de biocarburantes. Requieren un crecimiento intenso y amenaza la cadena alimentaria al competir con los cultivos alimentarios por los recursos (tierras de cultivo, agua para regadío, fertilizantes, pesticidas…), lo que puede provocar un aumento en los precios de los alimentos y una escasez de suministros en algunas regiones. Además puede afectar negativamente a la biodiversidad al fomentar la deforestación en los países productores, como consecuencia de incendios provocados para despejar selva y convertirla en terrenos de cultivo.

Por todo lo anterior, los biocarburantes de primera generación no son bien vistos por las organizaciones ecologistas (más abajo, en el apartado Para saber más os dejo varios enlaces) y por ejemplo en la UE, tras muchos años de debate político, su programa de investigación ha conducido a la clasificación del aceite de palma como una materia prima para biocarburante “con riesgo elevado de provocar un cambio de uso de la tierra”, por eso a más tardar en 2030 la UE retirará su apoyo al consumo de biocarburantes producidos a partir del aceite de palma.

Biocarburantes de segunda generación

Los biocarburantes de segunda generación se producen a partir de los residuos orgánicos urbanos, los desechos de la industria maderera -incluidos los residuos de la explotación forestal- los desechos agrícolas, plantas herbáceas y cultivos dedicados.

Los biocombustibles de segunda generación se pueden dividir en varios tipos, como el bioetanol celulósico, el biogás (que mediante un proceso de mejora –upgrading– se transforma en biometano) y el biocarburante de aceite vegetal hidrotratado (o HVO, siglas en inglés de Hydrotreated Vegetable Oil o aceite vegetal hidrotratado).

El bioetanol celulósico se produce a partir de residuos agrícolas y forestales, como hojas, ramas y paja. El HVO se produce a partir de aceites vegetales usados ​​y grasas animales y puede utilizarse como sustituto del diésel convencional en motores diésel.

El biogás se produce a partir de residuos orgánicos, como desechos de alimentos y residuos animales, y se puede utilizar como combustible para vehículos y para generar electricidad.

Imagen 4. Esquema básico de una instalación de cogeneración (calor y energía eléctrica) a partir de biogás. El calor generado puede aprovecharse para el proceso de generación de biogás o para calentar invernaderos, la electricidad puede ser para autoconsumo o para inyectar a la red. El biogás, después de un proceso de upgrading (no representado en el esquema) podría inyectarse en la red de gas natural. Fuente: Proyecto Energías Renovables no Convencionales (MINENERGÍA/GIZ, 2012)

Frente a los biocarburantes de primera generación, la principal ventaja es que no compiten por los recursos con los cultivos alimentarios. Disponen de una amplia gama de materias primas, como coproductos o residuos, por eso puede tener un impacto positivo en la reducción de residuos y su valorización (un desecho se convierte en una materia prima valiosa). Una ventaja adicional es que no precisan de tierra adicional para su producción.

Aunque algunas de las tecnologías están listas para la producción, en general todavía están en proceso de desarrollo por lo que sus costes de producción son más elevados que los de los biocarburantes de primera generación. Además, la producción de biocarburantes de segunda generación todavía requiere grandes cantidades de energía y agua, lo que puede afectar negativamente al medio ambiente.

Biocarburantes de tercera generación

Los biocarburantes de tercera generación son una prometedora alternativa a los combustibles fósiles y a los biocarburantes de primera y segunda generación. Se producen a partir de microalgas y otros organismos fotosintéticos que se cultivan en condiciones controladas. Como los biocarburantes de segunda generación, tampoco compiten con los cultivos alimentarios.

Imagen 5. Tubos donde crecen las microalgas. Fuente: Asociación Española del Bioetanol

Los biocarburantes de tercera generación se pueden dividir en varios tipos, como el bioetanol de algas, el biodiésel de algas y el biocarburante de hidrógeno. El bioetanol de algas se produce a partir de la fermentación de la glucosa y otros azúcares presentes en las microalgas. El biodiesel de algas se produce a partir de los lípidos presentes en las microalgas y puede ser utilizado como sustituto del petróleo diésel. El biocarburante de hidrógeno se produce a partir de la fotosíntesis de las microalgas y se puede utilizar como combustible para vehículos.

Una de las principales ventajas de los biocarburantes de tercera generación es su alta eficiencia energética. Las microalgas y otros organismos fotosintéticos utilizados para producir biocarburantes de tercera generación tienen una tasa de crecimiento muy rápida, lo que significa que pueden producir una gran cantidad de biomasa en un corto período de tiempo y además en muy poca superficie (tienen una alta productividad por unidad de área). Además son increíblemente ricas en lípidos (niveles de aceite de entre el 20 % y el 50 % son bastante comunes).

Las microalgas son capaces de crecer en ambientes diversos, lo que significa que pueden ser cultivadas en lugares que no son adecuados para la producción de cultivos alimentarios. Esta tecnología utiliza agua residual y/o agua salada o salobre.

Además, la producción de biocarburantes de tercera generación no produce emisiones de gases de efecto invernadero, ya que las emisiones de CO₂ generadas por su producción se pueden reciclar para el crecimiento de nuevas microalgas.

Desafortunadamente, la tecnología aún no es madura ni comercializable y es costosa de implementar.

Son interesantes los proyectos ALL-GAS y ZEPPELIN en los que participan un consorcio de instituciones y empresas, lideradas por AQUALIA.

La siguiente tabla resumen compara las tres generaciones de biocarburantes:

1ª GENERACIÓN 2ª GENERACIÓN 3ª GENERACIÓN
VENTAJAS Tecnología madura y desarrollada.

Pueden producirse en grandes cantidades mediante técnicas agrícolas tradicionales.

No compite con los cultivos alimentarios.

Pueden usarse coproductos o residuos como materia prima.

Tienen un menor impacto ambiental que los biocarburantes de primera generación.

No compite con los cultivos alimentarios.

Emplean agua residual o agua salada.

Capaz de absorber grandes cantidades de emisiones de CO₂ .

Alta eficiencia energética

INCONVENIENTES Compite con los cultivos alimentarios por lo recursos, lo que puede encarecer la alimentación La tecnología sigue en desarrollo, aunque está lista para entrar en producción a nivel industrial.

Sus costes de producción son más elevados que los de los biocarburantes de primera generación.
Todavía requiere grandes cantidades de energía y agua

Tecnología inmadura, a nivel de investigación.

Es más cara.

Tabla 1. Tabla comparativa para las tres generaciones de biocombustibles, con sus ventajas e inconvenientes.

Existe una posible 4ª generación de biocombustibles/biocarburantes en las que se utilizan bacterias, pero este artículo ya se me había “ido de las manos” y resultaba demasiado largo. Esta 4ª generación es aún más incipiente que la 3ª basada en algas.

Espero que este post os haya resultado interesante. Como siempre, tenéis el apartado de Comentarios para que podáis enriquecer el contenido con enlaces interesantes, experiencias al respecto del tema tratado, etc.

Conclusiones

  • Los biocarburantes pueden utilizarse mezclados con los carburantes convencionales en los motores térmicos actuales, sin necesidad de modificarlos.
  • La forma más habitual de encontrárnoslos actualmente es mezclados con los carburantes de origen fósil convencionales (gasolina, gasoil, keroseno, gas natural) en distintas proporciones.
  • Son compatibles con gran parte de las infraestructuras actuales (oleoductos, transporte en cisternas, gasolineras, etc), por lo que no es necesario desarrollar nuevas infraestructuras.
  • En general, el rendimiento energético y la reducción de emisiones conseguidas con los biocarburantes dependerá de las materias primas empleadas para su fabricación.
  • Para la producción de biocarburantes se necesitan grandes cantidades de biomasa, por lo que no conviene olvidar las posibles implicaciones en la disponibilidad y el uso sostenible de los recursos naturales.
  • Existen tres generaciones principales de biocombustibles/biocarburantes. Los cultivos necesarios para los biocarburantes de primera generación pueden competir con los cultivos alimentarios, aumentando su precio y encareciendo la cesta de la compra. Al utilizar desechos como materia prima, los biocarburantes de segunda generación no tienen este inconveniente y consiguen además una mayor reducción de emisiones. Los biocombustibles de tercera generación, a partir de algas, tampoco compiten con los cultivos alimentarios, tampoco por el agua y consiguen un mayor rendimiento por superficie, pero aún están en desarrollo/investigación. Existe una 4ª generación de biocombustibles basada en el uso de bacterias, pero aún es muy incipiente.
  • Si la biomasa empleada para su fabricación debe importarse, la reducción de emisiones conseguida por los biocarburantes sería menor ya que habría que considerar también las emisiones debidas al transporte de la materia prima. La producción local podría beneficiar a la “España vaciada”.
  • Permiten la reducción de la dependencia de las importaciones de crudo y gas, pero no parece que puedan reemplazarlas por completo.
  • Si la gestión de la producción de biocarburantes se hace de manera responsable, eficiente y sostenible, pueden ser alternativas razonables para sustituir, al menos en parte, a los carburantes de origen fósil.
  • Los biocarburantes serán esenciales para lograr la reducción de emisiones en sectores difíciles de descarbonizar, como la aviación, la navegación, el transporte ferroviario y los camiones de gran tonelaje.

Para saber más

En español

En inglés

Enlaces relacionados, aquí en MyTips




EL GAS NATURAL EN LA UE Y EL CONFLICTO EN UCRANIA: UN AÑO DESPUÉS

El año pasado, poco antes de la invasión rusa de Ucrania, compartía este post en el que intentaba explicar cómo podría afectar a Europa desde el punto de vista del suministro de gas natural. Ahora, transcurrido un año de “Operación Militar Especial” -como lo la denominó Rusia- y que nadie esperaba que durara más que unas pocas semanas, me ha parecido interesante resumir todo (o casi todo) lo que ha pasado en relación al gas natural. ¡Comenzamos!



El precio del gas en febrero de 2023

Cuando escribo estas líneas, el precio del gas en el mercado TTF cae por primera vez por debajo de los 50€/MWh desde agosto de 2021.

Evolución de los precios del gas natural desde agosto de 2021 hasta febrero de 2023

Una meteorología anormalmente suave que ha permitido un consumo de gas más moderado, los elevados niveles de almacenamiento (un 45% por encima de la medida de los últimos 5 años) y la gran oferta de GNL presionan a la baja los precios del gas.

Esta reducción de precio se ha producido a pesar de que el gas proveniente de Rusia vía gasoducto casi ha desaparecido.

Aunque son noticias positivas, los precios del gas siguen siendo entre 3 y 4 veces más altos de sus medias históricas y el futuro está sujeto a grandes incertidumbres y riesgos como veremos a continuación.

¿Qué ha hecho/está haciendo Europa para independizarse del gas ruso?

No es fácil cortar la dependencia europea del gas ruso, por eso, las medidas a adoptar han sido varias.

Reducción del consumo de gas natural

Seguramente recordaréis las medidas de distintos países europeos para reducir el consumo de gas: apagado de alumbrado público, escaparates, iluminación navideña, o restricciones en sus horas de funcionamiento, decretos fijando las temperaturas máximas y mínimas de calefacciones y aires acondicionados, recomendaciones sobre la duración de las duchas, etc. Por ejemplo, el MITECO aprobó el 01/08/2022 un Plan de ahorro y gestión energética en climatización para reducir el consumo en el contexto de la guerra en Ucrania.

Y lo cierto es que ha habido ahorro, pero poco ha tenido que ver con estas medidas. Según este post de Greg Molnár (Analista de Gas en la Agencia Internacional de la Energía), la meteorología más benigna supuso alrededor del 33% del descenso en la demanda de gas de 2022. La destrucción de la demanda de gas en las industrias que hacen un uso más intensivo supuso algo más del 20% de la caída de la demanda y la sustitución del gas por otros combustibles más contaminantes (fuel oil y carbón) supone al menos el 25% de la disminución. Con esto, sólo el 20% de la disminución de la demanda de gas natural en Europa es estructural.

Así se desglosa la reducción de consumo de gas natural observada en 2022

Hay una realidad dolorosa de la que no suele hablarse en los medios: parte de la caída del consumo de gas en Europa se debe al descenso de la producción industrial, que puede hacerse permanente. Así, industrias como las de fertilizantes nitrogenados, acerías, cementeras, azulejeras, etc se han visto fuertemente afectadas por los altos precios del gas, también en España que no es tan dependiente del gas ruso. Existe el riesgo de que la industria abandone Europa como consecuencia de los altos costes de la energía y además puede socavar la seguridad del suministro alimentario.

El ejemplo podría ser el gigante químico alemán BASF, que despedirá a 2600 trabajadores, el 65% de sus empleados en Alemania. En octubre del año pasado ya anunció que recortaría casi 500 millones de inversión en Europa y en la decisión seguro que pesó el coste de la energía. En 2022 su factura energética global fue 3.200 millones de euros más cara, de los cuales 2.700 millones correspondieron a sus fábricas en Europa. Su gigantesca planta de Ludwigshafen en Alemania perdió 500 millones de euros.

El CEO de BASF, el Dr. Martin Brudermüller fue quien mejor resumió la situación al afirmar que “la competitividad de Europa se resiente cada vez más del exceso de regulación, la lentitud y burocracia de los procesos de concesión de permisos y, en particular, los elevados costes de la mayoría de los factores de producción”. Así las cosas, como los 3/5 de su producción se vende fuera de Europa, quizás tenga más sentido para ellos trasladar toda la producción fuera del Viejo Continente. De hecho, su negocio en China es más importante y da más beneficios que el europeo.

Una realidad que no suele aparecer en los medios es que una parte muy importante de la reducción del consumo de gas en Europa se debe al descenso de la producción industrial, a veces temporal, pero con el riesgo real de convertirse en permanente por los cierres y las deslocalizaciones.

Pero el riesgo no es sólo que la industria europea se traslade a China. A principios de 2022, EEUU aprobó su “Ley de Reducción de la Inflación” (IRA, por sus siglas en inglés) y que subvenciona las tecnologías verdes fabricadas en Estados Unidos como los coches eléctricos, las industrias de alto consumo energético y las energías renovables, por valor de 370.000 millones de dólares. Esto distorsionaría la competencia, haciendo menos competitiva a la industria europea. El mismo comisario europeo de Mercado Interior, Thierry Breton, advirtió que la IRA suponía un “peligro existencial” para la economía europea.

Diversificación de proveedores de gas natural

En el caso del gas vía gasoducto, la diversificación de proveedores no es algo inmediato, ya que requiere de la construcción de infraestructuras. En este caso, la estrategia es el aumento de las cantidades recibidas de los proveedores más o menos habituales.

Como vimos en el anterior post, tras Rusia, Noruega es el principal productor de gas europeo, que hace llegar al continente vía gasoducto. En 2022 las exportaciones noruegas de gas aumentaron un 3,3%. Otro proveedor vía gasoducto que ha aumentado su suministro a Europa, es Azerbaiyán, que a través del gasoducto Trans Adriático (TAP) suministró 11.400 millones de m³ (Grecia, Bulgaria e Italia), un 40% y la UE ha cerrado acuerdos con este país para duplicar el suministro de gas hasta 2027.

Así ha ido diversificando Europa sus proveedores de gas natural

De esta manera Europa ha conseguido reducir su dependencia de los suministros de gas natural ruso.

De prácticamente un reparto al 50% entre Rusia y el resto de proveedores en 2019 a quedar un residual 10% de gas ruso

La diversificación de proveedores se ha dado sobre todo en el caso del GNL, como Estados Unidos, Australia y Catar. No todos los países pueden aprovechar el GNL por falta de instalaciones de regasificación, pero Alemania ha sido capaz de poner en marcha en tiempo récord, 2 de las 5 terminales flotantes de regasificación que tenía previstas, la última, a mediados de enero de 2023.

Pero esto no es suficiente. Como sabemos, el GNL es más caro que el gas vía gasoducto, por eso existen proyectos para canalizar gas africano hacia Europa. Se prevé que África aumente su producción de gas de unos 260 Bcm en 2022 a nada menos que 335 Bcm a finales de esta década. En los últimos meses se han intensificado las conversaciones sobre los gasoductos de larga distancia que conectan los yacimientos de gas del sur de Nigeria con Argelia a través del gasoducto transahariano (TSGP) y el gasoducto Nigeria-Marruecos (NMGP).

Mientras que el TSGP pretende utilizar los gasoductos existentes desde Argelia para llegar a los mercados europeos, el NMGP pretende ampliar el actual Gasoducto de África Occidental (WAGP) hasta Europa a través de los países costeros de África Occidental y Marruecos

Proyectos de interconexión de las redes europeas de gas natural

Coincidiendo con el sabotaje de los gasoductos Nord Stream 1 y 2, que conectan directamente Rusia y Alemania se inauguró el Baltic Pipe, que conecta a Noruega, como exportador de gas natural, con Dinamarca y Polonia, con lo que el gas noruego podría llegar al este de Europa (hasta ahora, los principales clientes del gas noruego eran Alemania, Reino Unido, Países Bajos y Francia), permitiendo además la descarbonización del mix eléctrico polaco, muy dependiente del carbón (la central polaca de Belchatow es la que más CO2 emite en la UE).

Recorrido del Baltic Pipe desde Noruega a Polonia, pasando por Dinamarca.

España ha querido jugar sus cartas para convertirse en hub gasístico para Europa, al disponer de siete plantas de regasificación y una interconexión por gasoducto con Argelia. En el pack también se consideraba la regasificadora existente en Portugal. Pero el plan tiene algunas lagunas: las relaciones con Argelia -tradicionalmente el mayor exportador de gas natural a España- no son las mejores. Ya cerró el gasoducto Magreb-Europa, dejando sólo operativo el MEDGAZ como consecuencia en el cambio de 180º de la postura española con respecto al Sáhara Occidental.

De hecho, en el último año la mayoría del gas llegado a España lo ha hecho en forma de GNL desde distintos orígenes, incluso desde Rusia (en 2022 España ha aumentado un 54% las compras de GNL ruso). El acudir al mercado mundial de GNL puede que nos asegure el suministro, pero nos expone a su mayor volatilidad.

Pero es que además de todo lo anterior, la interconexión de la red de gas española con el resto del continente es limitada y ampliarla no sería inmediato. Ya hemos visto la polémica del proyecto MidCat muerto hace años porque no era rentable, resucitado temporalmente como BarMar y luego renombrado a H2Med supuestamente destinado a exportar hidrógeno verde y que ahora, de construirse, se podría convertir en una vía por la que Francia nos venda su hidrógeno rosa (nuclear). De hecho, parece que ya se ha asumido que no sólo circulará hidrógeno verde, también rosa.

Argelia además parece que ha firmado acuerdos con Italia para construir un segundo gaseoducto entre ambos países, disponiendo Italia de otro proveedor de gas via gasoducto como Libia y mejores interconexiones con el centro de Europa, además de planes para poner en servicio dos plantas flotantes de regasificación. De cualquier manera, los planes de Italia para convertirse en hub gasístico no están exentos de problemas; si Europa sigue con su plan NetZero para el 2050 ¿llegarían a pagarse estas nuevas infraestructuras?

Reemplazo del gas natural en la producción de electricidad

Un porcentaje importante del consumo de gas natural se dedica a la generación de energía eléctrica. Algunas alternativas a este uso son:

Energías renovables

Algunos países apuestan por acelerar el despliegue de generación renovable, lo que generalmente suele referirse a fotovoltaica y eólica (la hidráulica ya está prácticamente explotada al 100% en el continente). España, por ejemplo, ha lanzado nuevas medidas para agilizar la aprobación de los proyectos de energías renovables, aunque no exentas de riesgos.

Este mayor despliegue debería acompañarse de mejoras en la red de distribución y de instalación de capacidad de almacenamiento, una manera de aprovechar al máximo la generación renovable reduciendo la variabilidad de su producción, como explicábamos en este otro post.

Energía nuclear

Antes de la invasión de Ucrania, muchos países de la Unión Europea habían adoptado políticas de reducción de la energía nuclear y habían planificado su desmantelamiento, debido a la preocupación por los riesgos ambientales y de seguridad. Así, en los últimos años Europa ha registrado un lento declive del aporte nuclear al mix eléctrico. A mitad de 2022 había 104 reactores activos en la Unión Europea (la mitad en Francia), mientras que en 1989 eran 136 los reactores operativos. A día de hoy, contando también los reactores de países extracomunitarios como Reino Unido o Ucrania, la Organización Internacional de la Energía Atómica contabiliza un total de 133 reactores activos en el continente y en las últimas dos décadas sólo han entrado en servicio cuatro nuevos reactores en la UE: 2 en la República Checa, 1 en Rumanía y 1 en Finlandia.

Francia, que ya contaba con un importante parque nuclear y con una industria nuclear potente, es la principal valedora de la energía nuclear en Europa y eso a pesar de que ha pasado de exportar electricidad a ser importadora como consecuencia de la indisponibilidad de una parte importante de su capacidad de generación nuclear por mantenimiento o averías (la llamada “Gripe Nuclear”). El gobierno francés ha anunciado planes para prolongar la vida útil de sus centrales hasta los 60 años y construir nuevas.

Finlandia apuesta por la energía nuclear para no depender de los combustibles fósiles rusos. Ha puesto en marcha (después de muchos retrasos) el mayor reactor nuclear de Europa, Olkiluoto 3 y su central de Loviisa podría ser la primera central nuclear europea operando más de 70 años.

La “seguridad energética” es la razón esgrimida por Suecia para apoyar la construcción de más centrales nucleares.

Países que tenían previsto cerrar sus centrales nucleares en los próximos años han decidido retrasar esta medida o están estudiándola, como es el caso de Bélgica.

Otros como Polonia, que anteriormente no contaba con centrales nucleares, ha anunciado planes para construir centrales nucleares y ya ha firmado acuerdos con Estados unidos para construir su primera central nuclear con el objetivo de reducir su dependencia del gas ruso y reducir las emisiones de su mix eléctrico, que como ya se ha mencionado antes, es altamente dependiente del carbón.

Un caso paradójico es el de Alemania, opuesta a la energía nuclear y que abogaba porque la legislación europea considerara como verde al gas natural, como contábamos aquí.

En 1977 Alemania tenía operativos 33 reactores nucleares, pero a raíz del accidente de Chernóbil en 1986 aumentó el rechazo de la energía nuclear en el país (se aceleró el cierre de 14 centrales). La estocada fue el accidente de Fukushima en 2010 (cerraron otros 8 reactores). La idea de Alemania era sustituir la electricidad de origen nuclear con la de origen renovable y la generada por los ciclos combinados que quemaran el barato gas ruso, más limpio que el carbón. En 2022, y cuando ya había tensiones con el suministro del gas, quedaban en activo 3 reactores que se preveían cerrar a finales de 2022. Finalmente se cerró uno de ellos, el de Emsland y se prorrogó la actividad en las dos situadas en el sur del país hasta abril de 2023.

En España, el plan del Gobierno es iniciar en 2027 la clausura “escalonada” de los siete reactores nucleares actualmente operativos. El primero en cerrar sería Almaraz y los últimos, en 2035, Vandellós II y Trillo. Este 2023 se revisa el Plan Nacional Integrado de Energía y Clima 2021-2030 (PNIEC) que incluye la planificación estratégica nacional de la política energética del país, en consonancia con los objetivos de descarbonización de la UE. El plan, se desarrolló meses antes de la guerra de Ucrania, y establecía una consulta pública y la posibilidad de una actualización en 2023 de los “objetivos mínimos nacionales para 2030”. La lógica nos dice que es necesario revisarlo, pero ya veremos qué pasa. Según el presidente de la Sociedad Nuclear Española, sustituir la energía de las centrales nucleares sería entre 7 y 8 veces más caro que ampliar su vida útil.

Uso de combustibles más contaminantes

Una de las consecuencias del encarecimiento del gas es el uso de combustibles más baratos y más contaminantes, por ejemplo el carbón, siendo Alemania, Polonia y República Checa los países que lideran el ranking. La UE vuelve a recurrir a una fuente de energía que debe importar en su mayoría: el 70% del carbón usado en Europa es importado, casi el 50% procede de Rusia y el resto, de EE UU y Australia), según Eurostat.

Emisiones del consumo eléctrico europeo en los últimos cinco años ¿predominarán los marrones oscuros -electricidad con más emisiones- en el futuro?

En España quedan pocas centrales térmicas de carbón operativas (suponen poco más del 4,3% de la potencia de generación), aún así en situaciones puntuales (altos precios del gas natural, olas de calor en verano, frío en invierno, baja producción renovable, paradas por recarga en centrales nucleares) han vuelto a activarse. Hemos vivido situaciones paradójicas, como la que comentaba en este artículo del blog: en la misma semana, se daba la noticia de que la central de As Pontes acopiaba carbón ante la amenaza de crisis energética (28/10/2021) y que se desmantelaba la de Velilla del Río Carrión (29/10/2021).

Pero para evitar la tentación de usar combustibles más sucios está el precio de los derechos de emisión de CO2, que cuando escribo estas líneas ya han superado los 100€/Tonelada

Gases renovables

Es una alternativa que suele olvidarse. El Biogás es un combustible que se genera en medios naturales (al biogás también se le conoce como “gas de los pantanos”) o en dispositivos específicos (digestor biológico) , por las reacciones de biodegradación de la materia orgánica (residuos agrícolas, ganaderos, forestales, de vertederos, del sector agroalimentario, aguas residuales, etc) , mediante la acción de microorganismos y otros factores, en ausencia de oxígeno.

La composición química del biogás depende primordialmente de dos factores: los materiales empleados en la digestión y la tecnología utilizada para el proceso. Teniendo eso en cuenta, el biogás puede contener entre 55 – 70% de metano (CH4, el principal componente -entre el 85% y el 90%- de lo que llamamos gas natural), 30 – 45% de dióxido de carbono y < 5% trazas de otros gases (considerados impurezas). Mediante un proceso de upgrading, se retiran esas impurezas y se aumenta el contenido de metano de alrededor del 55% a más del 90% con lo que el biogás pasa a denominarse biometano y puede inyectarse en las redes de gas natural. Al tratarse de la misma molécula puede reemplazar al gas natural como combustible y materia prima.

A pesar del potencial de España para la producción de biometano (según un estudio de SEDIGAS, podría cubrir el 45% de su consumo de gas), sólo hay cinco plantas de producción.

Además de la reducción de la dependencia exterior, la producción de gases renovables tendría otros beneficios: revalorización de residuos, fomento de la economía circular, creación de empleo y fijación de población en la denominada “España vacía”, etc.

No nos olvidemos de otros usos del gas natural

Cuando se inició el conflicto, el miedo era que el corte de suministro nos supusiera un invierno frío y oscuro, y es que el uso de gas natural para producir electricidad supone el 28% del consumo y para uso doméstico y comercial (calefacción, cocina, agua caliente) otro 15%. La generación eléctrica tiene varias alternativas (nuclear, hidroeléctrica, eólica, solar), mientras que muchos de los usos domésticos y comerciales son fácilmente electrificables.

El principal problema es el uso industrial del gas natural, que supone el 54% de todo el consumo. Se utiliza en los hornos industriales (en las industrias metalúrgicas, de cerámica, ladrillos y vidrio, por ejemplo) y las calderas (generación de agua caliente y vapor para la industria alimentaria, cogeneración de electricidad y vapor para procesos industriales). Estos usos son difíciles de electrificar.

El gas natural también se utiliza como materia prima para la producción de hidrógeno (hidrógeno gris, aproximadamente el 48% del hidrógeno que se consume actualmente), etileno, butadieno, propileno y metanol. Las refinerías de petróleo son grandes consumidoras de hidrógeno, que utilizan entre otras cosas para retirar el azufre de los combustibles. El hidrógeno se utiliza para crear amoniaco (NH3) que se emplea en la producción de fertilizantes destinados a la industria agrícola. El hidrógeno se emplea también en la industria alimentaria para la producción de las grasas hidrogenadas de las margarinas, bollería industrial, galletas y alimentos precocinados.

¿Qué podemos esperar en el futuro?

Si bien en este primer año de guerra el GNL ha reemplazado en parte el gas natural que Rusia suministraba vía gasoducto, no debemos olvidar que esto se ha logrado en unas circunstancias particulares: aunque en menor cantidad, el gas ruso ha seguido llegando vía gasoducto y a pesar de las sanciones también en forma de GNL (aunque la Ministra Ribera no descarta que la UE prohiba las importaciones del GNL ruso). Con el conflicto Ucrania-Rusia enconado y como consecuencia de la mayor implicación en el mismo de los países occidentales, Rusia podría decidir interrumpir por completo el suministro de gas.

China -que es el mayor consumidor de GNL en los mercados asiáticos- ha estado funcionando al ralentí como consecuencia de su política COVID 0 y eso ha dejado disponible GNL que ha ayudado a sustituir al gas ruso, pero ya ha levantado las restricciones y hay preocupación sobre qué pasará cuando haya que volver a llenar las reservas si China experimenta un crecimiento económico muy fuerte.

La meteorología está siendo favorable, el invierno está siendo suave (a excepción de las breves olas de frío) así que no ha habido un gasto excepcional en calefacción, pero posibles olas de frío más intensas o más largas impactarán en las reservas de gas. Y no sólo debe preocuparnos el frío. Cuando las renovables no aportan la suficiente generación eléctrica, se suple con la electricidad generada por los ciclos combinados que queman gas natural, por eso España 2022 cerró 2022 con una bajada del consumo de gas para usos convencionales del 20%, pero aumentó en un 50% el gas utilizado para generación eléctrica, como consecuencia de una meteorología adversa para la generación renovable (sequía, falta de viento, olas de calor…) Los analistas advierten del problema en el que podríamos encontrarnos cuando pase este invierno y haya que empezar a rellenar las reservas para el invierno 2023-2024.

El aumento de extracción de gas natural no es algo que ocurra de la noche a la mañana, ocurre lo mismo con la capacidad de licuefacción y regasificación, o incluso con la disponibilidad de buques metaneros por lo que la disponibilidad de gas será prácticamente la misma, pero con una mayor demanda mundial. Lo mismo pasa con la construcción de nuevos gasoductos. Si el plan sigue siendo que en 2050 la economía europea sea “Net Zero” en emisiones de gases de efecto invernadero ¿tienen sentido económico estas inversiones?

Aún venciendo la oposición de la sociedad a la energía nuclear, no podemos considerarla como una solución a corto plazo, a la vista de los plazos de construcción de las centrales nucleares más recientes: Olkiluoto 3, en Finlandia (empezó a construirse en 2005 para conectarse a la red en 2010, pero esto no se produjo hasta 2022 detectándose fisuras en los impulsores de las bombas de alimentación, que tienen que ser reemplazados. Las pruebas de los nuevos están previstas para febrero de 2023), mientras que Hinkley Point C en Reino Unido empezó a construirse en 2008 acumula retrasos y sobrecostes. Se espera que esté operativa en 2027. Ocurre lo mismo con la central de Flamanville en Francia, que empezó a construirse en 2007, estaría terminado en 2012 y costaría 3.300 millones de euros. Pero los problemas relacionados con las soldaduras de la vasija del reactor han contribuido a elevar el coste a 13.200 millones de euros, y no se espera que la carga de combustible se produzca hasta 2024. Parece que lo que sí que podría resultar más lógico es prolongar la vida de las centrales existentes mientras puedan operar en óptimas condiciones.

Para intentar resolver la tremenda crisis energética en la que se ha metido, Europa ha alterado los mercados energéticos mundiales. En 2022 la Unión Europea dependía del petróleo, del gas y del carbón rusos en un 27%, un 40% y un 46%, respectivamente; reemplazarlos por otros proveedores resulta más caro: no ha habido un aumento de producción equivalente que reemplace estos suministros rusos, estas materias deben venir desde más lejos, etc. Europa puede pagar este coste, pero otros países no.

Por lo que se ve en los medios no especializados, parece que el gas natural puede ser fácilmente sustituido con las energías renovables, pero eso no es así ni siquiera en el caso de la generación eléctrica y estaríamos olvidando su uso como matería prima para la industria química. Como combustible, se corre el riesgo de que sea reemplazado por opciones más contaminantes.

La crisis energética tiene una derivada preocupante, la desindustrialización del continente. Las empresas cierran o se relocalizan al no poder pagar los altos costes de la energía en Europa. Si trasladan estos costes a los precios de sus productos y servicios, la industria europea se hace menos competitiva frente a otros países. Otra consecuencia podría ser el parón en la Transición Energética, en aras de una energía más barata y/o mayor independencia energética.

Mientras escribo esto, la UE anuncia el 10º paquete de sanciones a Rusia, pero su economía sigue resistiendo, consiguiendo nuevos socios comerciales, acceso a nuevos mercados, modificando cadenas logísticas, etc. Esto podría prolongar la guerra aún más y si no acaba pronto, lo más probable es que en 2023 la crisis energética mundial empeore.

Para saber más

La guerra en Ucrania un año después. Impacto global, europeo y español, extenso informe (138 páginas) del Real Instituto Elcano

Sobre las consecuencias en el resto del mundo de los parches europeos a su crisis energética

Sobre la “Guerra Energética” entre la UE y Rusia

Sobre la dependencia energética de Europa

Sobre las consecuencias económicas de la crisis energética europea

Sobre el uso del carbón para reemplazar el gas ruso

Sobre el nuevo auge de la energía nuclear

Con la crisis energética, la nuclear toma nuevos bríos y trata de imponerse en la transición verde, artículo del 13/01/2023 en el suplemento de energía de la publicación Cambio16.

Reactores presurizados europeos: las últimas y costosas decepciones de la energía nuclear, artículo del 06/02/2023 en El Periódico de la Energía

Serie de artículos sobre la energía nuclear en Europa en la web de RTVE:

Sobre la evolución de la economía rusa

Sobre el biogás / biometano

En inglés:

Where things stand in the global energy crisis – one year on , artículo de Fatih Birol (Director Ejecutivo de la Agencia Internacional de la Energía) publicado en LinkedIn el 24/02/2023 cuando se cumple un año de la invasión de Ucrania.

Dutch TTF Natural Gas Futures, enlace a la web de ICE con datos para el mercado europeo del gas.

2022-2023 Russia-European Union gas dispute, artículo en la Wikipedia en inglés.

War, gas shortages and extreme prices: 2022 throws energy markets off track, artículo del 14/12/2022 en el blog de Energy BrainBlog

The great shift: from a piped to a shipped supply of natural gas, artículo en la web de MORAM.

World Nuclear Industry Report 2022

Russia can’t replace the Energy Market Putin broke, artículo de 30/01/2023 en The Washington Post

EU gas consumption decreases by 19%, artículo del 21/02/2023 en la web de Eurostat

Energy crisis: Gas consumption in the EU drops by almost 20%, overshooting 15% target, artículo del 21/02/2023 en la web de Euronews.

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Cuando publicaba este post, algunos no entendían cómo podían ser “verdes” la energía nuclear y el gas natural. En el post defendía que quizás debían llamarse de otra manera para indicar que seguían siendo necesarias.
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