Lamentablemente, en España estamos relativamente habituados a las olas de calor en verano, la sequía y también a los incendios forestales, pero este verano de 2026 está siendo movido en toda Europa, también en países en los que uno nunca hubiese esperado hablar de estos problemas, como Alemania, Países Bajos o incluso Reino Unido.
Tras un mes de julio de temperaturas récord (en Paris, intentaban protegerse del calor tapando las ventanas con papel de aluminio), Europa pasó agosto con nuevas olas de calor, en un contexto de sequía generalizada en todo el continente que ha dejado a varios grandes ríos como el Rin, el Elba o el Danubio con niveles bajísimos, amenazando con provocar un shock económico y energético (por ejemplo, el 45% de la electricidad de Hungría se genera en la central nuclear de Paks cuyo funcionamiento se ha visto alterado este verano por el bajo caudal del Danubio).

Para muchos, todos estos fenómenos a nivel continental tienen un origen común, el Cambio Climático, responsable de que los eventos climáticos extremos sean cada vez más intensos y/o frecuentes, y por eso piden acelerar en la reducción de emisiones.
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