El Duelo del Gas: Rusia, Europa Occidental y la Batalla por el Suministro ¿Cómo hemos llegado hasta aquí?

Rusia es el segundo país del mundo con mayores reservas de gas natural y hasta la invasión de Ucrania hace dos años, era uno de los principales suministradores de gas natural del continente europeo, gas que llegaba hasta Europa mediante gasoductos que atravesaban diversos países con los que Rusia solía tener sus más y sus menos, por eso el interés de los proyectos Nord Stream que unirían directamente los yacimientos rusos de gas con el corazón del continente (Alemania), sin intermediarios.

A raíz de la invasión de Ucrania, parece que en Europa “nos hemos dado cuenta” de lo tremendamente dependiente del gas ruso que éramos (algunos países más que otros), pero ¿cómo hemos llegado a este punto? No será porque no hubieron avisos previos y advertencias del riesgo de depender en exceso de un único proveedor… Si el tema te interesa, te invito a que leas este post ¡Comenzamos!

El pasado 24 de febrero se cumplieron dos años del comienzo de la “Operación Militar Especial” de Rusia en Ucrania, la invasión a la que Rusia se sigue resistiendo a llamar guerra.

Aproximadamente un mes antes, publicaba este artículo aquí en MyTips donde hablaba sobre la dependencia de Europa del gas ruso que llegaba a través de múltiples gasoductos. Por aquel entonces, aunque los EEUU advertían de los planes rusos con mucho detalle (recuerdo que daban fecha y hora de la invasión, que luego no se producía), había quienes no creíamos que se produciría, aunque de lo que parecía que había consenso era que de producirse, la lucha no duraría mucho porque Ucrania no parecía rival para el ejército ruso, considerado como uno de los más poderosos del planeta.

Sin embargo, Ucrania, con el apoyo de la OTAN resistió el primer envite y no le puso las cosas fáciles a Rusia. El conflicto se alargó más de lo esperado y cuando se cumplía un año de guerra publicaba este otro artículo en el que explicaba cómo Europa había resuelto su dependencia del gas ruso reemplazándolo por gas natural licuado (GNL), con sus ventajas e inconvenientes y cómo eso había afectado a la economía del continente.

Por cierto, el GNL vía metaneros dio a España un papel muy importante gracias a sus siete instalaciones de regasificación (el 30% de la capacidad regasificadora de Europa cuando empezó la guerra en Ucrania), que hasta entonces estaban infrautilizadas. Y no sin polémica, porque no le hacemos asco al GNL ruso, pero al igual que sigue llegando petróleo crudo ruso y sus derivados a través de terceros países, lo que demuestra (además de hipocresía) lo difícil que es independizarse completamente de uno de los principales proveedores energéticos del mundo.

Leyendo los dos post de MyTips que comentaba más arriba (os dejo los enlaces también en el apartado Artículos relacionados al pie de este post) creo que podéis haceros una idea de cómo era la situación antes de la guerra y cómo nos ha afectado durante este tiempo. Pero estáis aquí para ver cómo hizo Europa para ceder su soberanía energética a Putin, para lo que me apoyaré principalmente en varios documentales de la Deutsche Welle.

Parecía una buena idea

Es lo que viene a decir este video de ElPaís. El descubrimiento de las reservas de gas rusas en Siberia coincidió con un momento en el que Europa necesitaba esa energía. Casi al mismo tiempo se habían producido la crisis del petróleo de 1973 y la de 1979 por lo que para Europa resultaba interesante buscar posibles alternativas a los proveedores árabes de la OPEP y la URSS parecía una buena alternativa, incluso en plena Guerra Fría.

Por otra parte, el principio de la “paz comercial” o “teoría de la paz mediante el comercio” sugiere que los países que comercian entre sí tienden a evitar conflictos armados. Según este principio, las naciones que mantienen relaciones comerciales sólidas tienen menos probabilidades de entrar en conflictos bélicos, ya que la interdependencia económica crea incentivos para la estabilidad y la cooperación. Eran las bases de la Ostpolitik del entonces canciller alemán Willy Brandt, una de las razones que daba la Alemania Occidental para justificar en 1970 las obras del primer gasoducto entre Siberia y Alemania, aunque eso no agradara al gobierno de los EEUU quien veía cómo el pago de la factura del gas servía para fortalecer a la URSS.

En 1989, todavía durante el regimen de la URSS, se creó la empresa GAZPROM. Actualmente está controlada por el Estado ruso -aunque su manejo económico y empresarial es el de una empresa privada- por eso la idea de que Putin la ha venido utilizando como arma. GAZPROM controla el 15 % de las reservas mundiales de gas y una considerable cantidad de las de petróleo, siendo una de las empresas más grande del mundo.

La sed alemana por el gas ruso es tanta que a cambio de conseguir acceso a más gas cede a GAZPROM el control de las instalaciones donde guarda sus reservas estratégicas de gas para solventar interrupciones temporales de suministro.

Los intereses de la industria alemana, así como el trabajo de “infiltración”/”campaña de imagen”de Rusia fichando a figuras políticas relevantes para favorecer e impulsar sus intereses (incluyendo la contratación del excanciller alemán Gerhard Schröder en GAZPROM en 2005) favorecieron el aumento de la dependencia europea del gas ruso. Ejemplo de esto es la construcción del gasoducto Nord Stream (Schröder fue nombrado miembro de la empresa constituida para la construcción).

Nord Stream permitiría la conexión directa entre Rusia y Alemania a través del Mar Báltico, evitando los problemas de suministro debido a los conflictos entre Rusia y Ucrania (el principal país de tránsito). Además Rusia incrementaría sus beneficios, ya que se evitaría pagar los derechos de tránsito a los países que hasta entonces atravesaban sus gasoductos, entre otros Polonia (que basándose en su historia recelaba de los pactos entre Alemania y Rusia) y Ucrania que temía no sólo el perjuicio para su economía, sino también el perder importancia para Europa quedándose sola frente a Rusia, que ya había usado contra Ucrania el chantaje del gas para influir en su política.

El Nord Stream 1, se inauguró en 2012, mientras que el Nord Stream 2 terminó de construirse en 2021 y nunca llegó a entrar en servicio. El gobierno estadounidense amenazó al gobierno alemán con un deterioro de sus relaciones si autorizaba la puesta en funcionamiento de Nord Stream 2.

En la previa a la invasión, el presidente Joe Biden lo dejó bastante claro (aproximadamente en el minuto 1:29) “If Russia invades, that means tanks or troops crossing the border of Ukraine again then there will be no longer a North Stream two we will bring an end to it” / “Si Rusia invade, es decir, si los tanques o las tropas vuelven a cruzar la frontera de Ucrania, ya no habrá Nord Stream 2, le pondremos fin.”

Preguntado por cómo lo haría, su respuesta fue “I promise you, we’ll be able to do it” / “Se lo prometo, seremos capaces de hacerlo”.

El 26 de septiembre de 2022, se produjeron dos explosiones en los gasoductos, con varias horas de diferencia entre ellas. Los gasoductos (eran 4 canalizaciones, 2 para cada Nord Stream) estaban llenos de gas pero su flujo estaba detenido, aún así, la fuga de gas fue considerable. Tres tuberías quedaron completamente inoperables. El Nord Stream 1 estaba parado, por falta de uno de sus turbocompresores mientras que como decíamos más arriba el Nord Stream 2 no había llegado a ser puesto en servicio debido a la oposición estadounidense.

“Convenientemente” las fugas ocurrieron un día después de que Polonia y Noruega abrieran el Baltic Pipe, un gasoducto alternativo que atraviesa Dinamarca, trayendo gas del Mar del Norte en lugar de Rusia como lo hacen los gasoductos Nord Stream y las fugas están ubicadas dentro de las zonas económicas de Dinamarca y Suecia, pero en aguas internacionales (Dinamarca es miembro de la OTAN y podría haber invocado el artículo 5 es el principio que establece que un ataque a un miembro de la OTAN representa un ataque a todas las naciones de la organización).

Por eso el artículo publicado en febrero de 2023 por el periodista estadounidense Seymour Hersh culpando del sabotaje a los EEUU creó un tremendo revuelo internacional puso de nuevo de actualidad el video de más arriba y la frase “Se lo prometo, seremos capaces de hacerlo [la interrupción del Nord Stream]”

Varios países iniciaron entonces una investigación sobre el tema, incluida Rusia (vista por muchos como la responsable, mientras que ésta culpaba a los EEUU, Reino Unido y la OTAN). Este mismo mes de febrero de 2024 Suecia ha cerrado su investigación sin resultados (alegan que el objetivo era determinar si hubo participación de ciudadanos suecos, y no ha podido constatarla). A los pocos días fue Dinamarca quien presentó los resultados de su investigación, concluyendo que fue un sabotaje deliberado, pero no tiene base suficiente para convertirlo en una causa penal, mientras que Alemania prosigue con sus investigaciones.

El siguiente reportaje lo tacha como un atentado gravísimo contra Alemania (principal economía europea y mayor importador mundial de gas natural ruso), con sospechas sobre Rusia, Ucrania y los EEUU. Alguno de los entrevistados llega a afirmar que en el pasado un acto así podría haber desencadenado una guerra devastadora, pero ¿contra quién? Si recurrimos al principio de cui bono ¿a quién benefició el sabotaje?

Según parece, la CIA había advertido al gobierno alemán sobre la posibilidad de que los gasoductos fueran atacados

Conclusiones

Vladimir Putin parece anhelar para Rusia el papel de superpotencia que ostentaba la antigua URSS. Este deseo no solo se traduce en aspiraciones políticas sino también en el deseo de consolidar la influencia global de Rusia. Una vía clave para lograr esto es a través de su significativo peso en los mercados energéticos mundiales.

En el escenario internacional, los recursos energéticos se han transformado en armas, utilizadas para fortalecer alianzas, ejercer presión y asegurar ventajas estratégicas. Rusia, como importante actor energético, tiene la capacidad de influir en la estabilidad económica de otras naciones. Esta dinámica resalta cómo las guerras actuales asumen diversas formas, y no siempre requieren el uso directo de la fuerza militar. En el caso de Rusia, su poderío energético se convierte en una herramienta geopolítica.

La codicia, la corrupción, la falta de ética de los políticos occidentales y la influencia de la presencia de ex agentes de la inteligencia soviética en las empresas energéticas rusas permitieron llegar a esta situación.

Para saber más

Guerra no convencional, artículo en Wikipedia sobre el conjunto de estrategias que pretende intervenir o injerir en un país sin usar tecnología bélica, entre las que se incluye la guerra económica.

La geopolítica de la energía, artículo de Ricard Murillo Gili, publicado en abril de 2019 en Caixabankresearch.com

Así se domina el mundo. Desvelando las claves del poder mundial, libro de Pedro Baños. En él, el autor aborda la geopolítica y el poder global, incluyendo, entre otros, la relevancia de los recursos energéticos.

El mundo está en venta. La cara oculta del negocio de las materias primas, libro de Javier Blas donde cuenta cómo un reducido grupo de desconocidos empresarios se convirtieron en figuras clave en la economía global, evitando la vigilancia de reguladores y autoridades occidentales lograron eludir embargos, leyes y conflictos con el objetivo de asegurar el suministro alimentario, de energía y otras materias primas de la población occidental.

Nord Stream 2, el gasoducto de la discordia entre EE. UU., Rusia y Europa, reportaje en France24 sobre los roces motivados por la construcción del Nord Stream 2.

Geopolítica sobre los escombros de la Unión Soviética , documental de la Deutsche Welle. El vídeo explora la Rusia postsoviética, 30 años después del colapso de la Unión Soviética. Se destaca la persistencia de símbolos soviéticos, la complejidad del legado soviético y la diversidad de destinos de las ex repúblicas. Se aborda la influencia de Rusia en la región y las diferentes orientaciones geopolíticas de las ex repúblicas, unas orientadas hacia Occidente y otras buscando integrarse con Asia.

En inglés

Russia’s use of the “Energy Weapon” in Europe, informe de 2017 del Baker Institute en el que ya advertía sobre cómo Rusia había utilizado la “coerción energética” desde la década de los 90, sobre todo con los países del este de Europa.

The Ukraine war has been a ‘great bargain’ for US in the Black Sea, artículo de noviembre de 2023 en la revista online del  Quincy Institute for Responsible Statecraft. En él informa de que la guerra en Ucrania es vista por funcionarios estadounidenses como una oportunidad para lograr objetivos geopolíticos en el Mar Negro, una región rica en energía que conecta a Rusia, Europa del Este y el Medio Oriente.

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