¿CUÁL PUEDE SER EL FUTURO DE LA INDUSTRIA PETROLERA?

¿CUÁL PUEDE SER EL FUTURO DE LA INDUSTRIA PETROLERA?

Skyline de una refinería de petróleo

De vez en cuando conviene levantar la cabeza de nuestro día a día e intentar ver qué pasa a nuestro alrededor o algo más adelante. Es algo de lo que me di cuenta hace tiempo, pero que cada vez es más importante, por eso me gusta ojear algunos informes de futuro como este que comparto hoy aquí. Se trata del Global Downstream Outlook to 2035 elaborado por la consultora McKinsey

Los tres escenarios que plantea el informe

El informe plantea tres posibles escenarios:

Energy Transition / Transición Energética

Se trata del escenario utilizado como referencia y que refleja la evolución del negocio siguiendo las políticas y tendencias existentes actualmente.

  • La demanda global de productos refinados líquidos alcanza su máximo en 2029 (gasolina y diésel en 2023).
  • En Europa y EEUU la tasa de utilización de las instalaciones se recuperará en torno a 2025, pero luego se reducirá lo que dará lugar al cierre de algunas instalaciones, algo que ya había venido ocurriendo en los últimos años. En Asia, la baja tasa de utilización en el corto plazo se debe al exceso de capacidad, pero se prevé que sea más resiliente debido a que la reducción de la demanda se espera que sea más lenta.
  • Los márgenes se recuperan en función del aumento de la utilización de las instalaciones. En Europa y EEUU se espera que a largo plazo (2031-2035) sean 2$ más bajos que en periodos recientes. Los márgenes en Asia se mantendrán más estables.
  • A nivel global, en la década de 2030 el valor del negocio de refino se reduce un 36% con respecto a los niveles de 2015-2019. En Asia y Oriente Medio su valor crecerá.

Delayed Transition / Transición Postergada

Este escenario considera la influencia de la COVID-19 y la crisis económica global que ha originado. En él, la recuperación económica prevalece sobre la reducción de emisiones, por lo que la transición energética aunque continúa lo hace a un ritmo más lento.

  • La demanda global de productos refinados líquidos sigue creciendo más allá de 2035. Para los productos ligeros la demanda máxima se alcanza en 2029.
  • La tasa de utilización seguirá elevada, añadiéndose capacidad de refino en Asia y Oriente Medio. Al igual que en el escenario Energy Transition, la utilización en Asia se ve reducida por el exceso de capacidad, pero sólo a corto plazo. Europa y EEUU se verán afectadas por esta capacidad adicional, pero se recuperarán pronto.
  • Los márgenes se recuperarán en todas las regiones, siguiendo las tendencias del grado de utilización de las instalaciones. Debido a un crecimiento mayor de la demanda, los márgenes serán más estables en Asia.
  • A nivel global, en la década de 2030 el valor del negocio de refino crece un 16% en comparación con 2015-2019. Este crecimiento se deberá en su mayor a las regiones de Asia y Oriente Medio.

Accelerated Transition / Transición Acelerada

En este escenario la transición hacia energías más sostenibles se acelera: mayor impulso a favor de los vehículos eléctricos, incremento en el uso de biocombustibles, mayor importancia del reciclado…

  • La demanda global de productos líquidos refinados alcanza su máximo en 2024, mientras que la demanda de productos ligeros nunca recupera los niveles de 2019.
  • Todas las regiones se ven afectadas por la reducción de la demanda casi inmediatamente, especialmente Europa y los EEUU, que deberían reducir su capacidad de refino para 2035. Como en los anteriores escenarios, a corto plazo la tasa de utilización en Asia se ve afectada por el exceso de capacidad de refino, pero como la reducción de la demanda se prevé más lenta, a largo plazo la utilización es menos volátil.
  • Los márgenes no recuperarán los valores históricos en ninguna de las regiones, como consecuencia de la baja utilización y del precio del crudo. Los márgenes oscilarán junto a los movimientos de racionalización de la capacidad de refino, con cortos periodos de márgenes altos tras el cierre de nuevas instalaciones.
  • A nivel global, en la decada de 2030 el valor del negocio del refino se reduce en todas las regiones, cayendo un 74% en comparación con los niveles de 2015-2019.

Comparativa de los tres escenarios analizados en el informe

Os dejo aquí el enlace para que podáis descargar el informe: Global downstream outlook to 2035

Conclusiones

Tras la lectura del informe, parece que con independencia del escenario:

  • El futuro de la industria del refino será diferente en las distintas regiones, pero más difícil en EEUU y sobre todo Europa.
  • La demanda en Europa y Norteamérica se reducirá. Serán Asia y África quienes impulsen el crecimiento.
  • A corto plazo, el porcentaje de utilización en Asia será bajo, pero a largo plazo es el que muestra la mayor resiliencia ya que la reducción de consumo será más gradual.
  • Se producirán distintas olas de cierre de instalaciones en todas las regiones (racionalización de la capacidad). Algunas se transformarán en Biorefinerías o en terminales de almacenamiento.
  • Los cierres de instalaciones originarán una recuperación moderada de los márgenes en EEUU y Asia, pero los márgenes se mantendrán más bajos en Europa un mayor tiempo.

Mi «análisis», si es que podemos llamarlo así, porque tampoco soy un experto:

La pandemia de la COVID-19 ha acelerado la transformación del negocio de Oil & Gas. La reducción mundial de la demanda de combustibles experimentada durante los periodos de restricciones de movilidad -decretadas para contener la propagación de la enfermedad- provocó el cierre temporal de algunas instalaciones pero precipitó el cierre definitivo de otras que ya estaban al borde del abismo.

Personalmente, creo que las refinerías con mejor futuro son aquellas que pertenecen a compañías integradas (que participan en toda la cadena de valor del crudo), de un determinado tamaño para aprovechar la ventaja de la economía de escala, muy integradas con la industria petroquímica (menos dependiente de la producción de combustibles, mayor valor añadido), idealmente vecina para reducir los costes del transporte, con una buena ubicación geográfica (para recibir materia prima y exportar productos con facilidad), con gran flexibilidad operativa (aprovechar crudos de oportunidad, ser rentables aunque su grado de utilización no sea el máximo) y altos niveles de excelencia operacional (eficiencia energética y disponibilidad).

Las compañías petroleras confían en que la digitalización de sus procesos y las Tecnologías de la Industria 4.0 les ayuden a optimizar sus operaciones y sobre todo, a mantener esos niveles de excelencia de forma continuada. Todas están embarcadas en mayor o menor medida en esta clase de proyectos, con distintos grados de avance.

Para muchas refinerías europeas, su futuro pasa por convertirse en refinerías orientadas a la petroquímica, en biorrefinerías capaces de procesar matería orgánica o bien convertirse en terminales de almacenamiento y distribución. Otras más simples (orientadas básicamente a combustibles), pequeñas, menos eficientes, peor ubicadas,… tendrán que cerrar.

Las dos primeras opciones implican grandes inversiones en un momento de mercados inciertos; mientras escribo esto (agosto de 2021), el crudo vuelve a bajar de precio por la propagación de la variante Delta del SARS-CoV-2, el virus responsable de la COVID-19 y el temor a la reducción del consumo de combustibles como consecuencia de posibles restricciones de movilidad. Por otra parte, los criterios de ESG (Environmental, Social and Governance) de los inversores hacen que el negocio de Oil&Gas no sea visto con buenos ojos (por convencimiento o por el qué diran), lo que dificulta el acceso a los recursos financieros necesarios para acometer estas transformaciones que no son baratas. Las decisiones políticas tampoco ayudan: la Comisión Europea, por ejemplo, plantea el fin de la venta de vehículos nuevos de combustión interna para 2035.

La opinión pública tampoco es favorable a la ampliación de instalaciones o la implantación de nuevas, por lo que es previsible que la puesta en marcha de nuevos proyectos se demoren excesivamente haciendo su rentabilidad aún más dudosa ¡ya está ocurriendo incluso con instalaciones de generación eléctrica de origen renovable! (aerogeneradores e instalaciones fotovoltaicas no son vistos con buenos ojos por los vecinos de las zonas donde pretenden instalarse).

A la vista de las conclusiones más recientes del IPCC, es más que previsible que se aceleren las políticas de reducción de emisiones, por lo que iríamos hacia el escenario Accelerated Transition descrito con anterioridad.

Durante algunos años más seguiremos necesitando del petróleo -también para movilidad, a pesar de los vehículos eléctricos- pero es posible que nos veamos dependiendo de la importación de combustible proveniente de refinerías de Medio Oriente y Asia, donde la legislación medioambiental es más laxa y con el agravante de añadir más complejidad a la cadena de suministro (no olvidemos la actual crisis por falta de microprocesadores, los problemas causados por el bloqueo del Canal de Suez como consecuencia del accidente portacontenedores Ever Given, la falta de suministros en los primeros momentos de la pandemia de la COVID-19 cuando nos dimos cuenta de nuestra tremenda dependencia de la gran fábrica que es China, que no podía funcionar porque también sufría la pandemia).

Para saber más

Refiners Face Huge Long-Term Challenges, artículo en la revista on line OILPRICE.COM comentando algunos aspectos de este informe.

Oil refining’s four big challenges, artículo de WOOD MACKENZIE de julio de 2021. Identifica cuatro grandes desafíos para la industria: su capacidad para lograr beneficios, la racionalización (adaptar su capacidad a la demanda actual y futura), la decarbonización y el auge del vehículo eléctrico.

Refinery Sites in Europe, mapa elaborado por CONCAWE. En él puede verse la progresiva reducción de capacidad de refino en Europa desde 2009 (111 refinerías, con una capacidad total de 15309 KB/D) a 2020 (89 refinerías, con una capacidad total de 12660 KB/D).

Europe’s refiners face losses, capacity closures, artículo de ARGUS de noviembre de 2020 en el que ya detallaba los problemas del refino europeo.

Commodities 2021: More gloom for European refiners in 2021 on weak margins, new capacity publicación de S&P Global Platts de diciembre de 2020 en el que además de incidir en el cierre de algunas instalaciones destacaba el riesgo para las refinerías europeas de las nuevas refinerías, no tanto las de Asia – más orientadas a abastecer los mercados locales- sino las de Oriente Medio, pensadas para la exportación de productos finales. Los «petroestados» se hicieron ricos vendiendo la materia prima, pero ahora que el crudo está más barato, quieren seguir haciendo dinero vendiendo los productos terminados.

Crude Oil-to-Chemicals: Future of Refinery publicación de 2019 de FutureBridge donde se exponían los desafíos de la industrial petrolera previa a la pandemia de COVID-19 y hablaba de las refinerías orientadas a la producción de químicos más que a la fabricación de combustibles, cuya demanda se estancaría e iría reduciéndose en un futuro no muy lejano.

Australia to pay last two oil refineries up to $1.8 bln to stay open, noticia de mayo de 2021 en REUTERS. El Gobierno australiano dispuesto a pagar a las petroleras para que las últimas dos refinerías australianas sigan operativas y así garantizar la seguridad de suministro para el país.

Why refiners should look for closer integration with petrochemical assets?, artículo de 24/08/2021 publicado por Marcio Wagner da Silva en LinkedIn.

Nuevas refinerías menos contaminantes prosperan en China mientras las autoridades promueven una industria más ‘verde’, artículo en RT donde se habla de las nuevas refinerías chinas, centradas en el uso del crudo para la petroquímica, en lugar de para la producción de combustibles.

200.000 empleos en juego: por qué las refinerías pueden ser la próxima minería, artículo de 01/06/2021 en EL CONFIDENCIAL

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Víctor D. Parra

Hasta ahora, 1 comentario

Sergio Jiménez Publicado el13:43 - 19 agosto 2021

Coincido plenamente con tus valoración final, y a medida que iba leyendo el artículo y los 3 posibles escenarios, me posicionaba inconscientemente el el correspondiente a la Transición Acelerada. Toda la presión existente (y necesaria), el exceso de información (muchas veces contaminada intencionadamente), etc posicionan a este sector en una encrucijada en el que tomar la decisión errónea puede sentenciarte de por vida. Aún así, existe y seguirá existiendo durante un plazo de tiempo una dependencia del petróleo. Que malo sería eliminar ese sector en España y depender completamente de otros países o regiones.
Gracias por el artículo y por darnos la oportunidad de pensar y digerir de alguna manera todos los cambios que estamos viviendo.

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